La medición oficial de los costos en Afganistán está fragmentada. No existe un organismo nacional documentado que publique una tarifa plana general para los gastos de los hogares ni una lista completa y actualizada de precios. Para hacer comparaciones, se pueden combinar la MEB, los datos de precios de la Autoridad Nacional de Estadística e Información (National Statistics and Information Authority, NSIA; denominación oficial: National Statistics and Information Authority (NSIA)), las observaciones de mercado del WFP y la FAO y la información de proveedores locales. Los indicadores de precios disponibles se evaluaron el 4 de septiembre de 2026 utilizando datos hasta julio de 2026. En octubre de 2025, la MEB para un hogar de siete personas incluía aproximadamente USD 86 para alimentos, USD 56 para salud, USD 71 para vivienda y servicios básicos, USD 25 para agua, saneamiento e higiene, USD 14 para educación, USD 10 para transporte y USD 6 para comunicación. Con un margen de USD 27, el valor de referencia resultante era de USD 295 al mes. El ingreso familiar supuesto era de USD 125, lo que dejaba una brecha calculada de USD 170. Este valor de referencia humanitario no es un estándar nacional general para los hogares ni establece un derecho legal. Los precios varían según el tipo de bien y la ubicación. En julio de 2026, los precios generales al consumidor cambiaron un 0 por ciento respecto del mes anterior y aumentaron un 7,5 % respecto del mismo mes del año anterior. Los precios de los alimentos aumentaron un 7,0 % interanual, los de la vivienda un 13,1 %, los de la salud un 19,2 % y los del transporte un 8,2 %. El tipo de cambio era de aproximadamente AFN 65,9 por USD. Por tanto, los importes en AFN siempre necesitan una ubicación y una fecha; convertirlos a USD no sustituye la comparación del poder adquisitivo local. Los costos de vivienda incluyen el alquiler, los depósitos, las reparaciones, el combustible, la calidad de la vivienda, el clima, la seguridad y la ocupación. En Kabul y otras ciudades grandes, la llegada de personas que regresan aumenta la presión sobre los alquileres y la asequibilidad. En las zonas rurales, los hogares pueden vivir en viviendas propias, con familiares o mediante un acuerdo informal. La carga real depende del inmueble, la ubicación, el tamaño del hogar y el momento de la negociación. Los costos de electricidad dependen, entre otras cosas, de la tarifa de la compañía eléctrica nacional (Da Afghanistan Breshna Sherkat, DABS), del consumo y de la disponibilidad de la red. DABS puede exigir un documento de identidad y una prueba de propiedad o del derecho de uso para una nueva conexión. DABS es responsable hasta la caja del medidor; a partir de ahí, el cliente es responsable de la instalación doméstica. Después de más de dos períodos de lectura del medidor pendientes, puede producirse la desconexión. Como la red eléctrica no está disponible de forma fiable en todas partes, surgen costos adicionales para generadores, sistemas solares, combustible o calefacción estacional. El agua, las aguas residuales, los residuos y la higiene se organizan de manera diferente según la ubicación. La MEB permitía USD 25 al mes para estos conceptos. En los sistemas gestionados colectivamente, un consejo local (Shura) o la comunidad local suelen administrar el sistema. Algunos ejemplos locales son AFN 15 por cada 1.000 litros en Sorobi y entre AFN 100 y 150 por hogar al mes en Nuristán; estas cifras no pueden utilizarse para derivar una tarifa nacional. En 2025, aproximadamente el 31 % de la población no tenía acceso a servicios básicos de agua potable y cerca del 25 % de los hogares utilizaba una fuente de agua no mejorada. Además del importe monetario, puede haber costos de tiempo, transporte y consecuencias para la salud. Los alimentos son la necesidad continua más importante para casi todos los hogares. El precio de la harina de trigo y de otros alimentos básicos depende, entre otras cosas, de las importaciones, los tipos de cambio, las rutas fronterizas y comerciales, las cosechas, la sequía y la estación. En julio de 2026, los precios del pan y los cereales aumentaron un 1,4 % respecto del mes anterior y un 12,6 % interanual; el grupo general de alimentos disminuyó un 0,3 % respecto del mes anterior. El acceso al mercado, el cultivo propio, el racionamiento y la asistencia alimentaria modifican las necesidades reales. Los costos de movilidad dependen de la ruta y del acceso, y pueden incluir taxis compartidos, taxis, autobuses, motocicletas o desplazamientos necesarios a pie. La MEB permitía USD 10 al mes para este concepto. En julio de 2026, los precios del transporte aumentaron un 6,4 % respecto del mes anterior y un 8,2 % respecto del año anterior. Los viajes al mercado, la escuela o un centro de salud pueden ser considerablemente más caros en las zonas rurales y cuando hay mal tiempo, problemas de seguridad o situaciones que implican restricciones de acceso relacionadas con el género. Los gastos de salud incluyen no solo el tratamiento, sino también diagnósticos, medicamentos, dispositivos médicos, transporte, una persona acompañante, alojamiento y tiempo. Según la Cuenta Nacional de Salud, los hogares pagaron aproximadamente el 78 % del gasto sanitario de su propio bolsillo en 2022; más del 80 % de estos gastos familiares se destinó a diagnósticos y productos médicos. Los centros públicos, los proveedores privados, las farmacias y los curanderos tradicionales difieren en precio, disponibilidad y acceso regional. Los grados 1 a 9 se consideran gratuitos y obligatorios conforme a la Ley de Educación 1387/2008 (Education Law 1387/2008). No obstante, surgen gastos para materiales de escritura, uniformes, refrigerios, transporte, certificados, exámenes o clases particulares. La MEB permitía USD 14 al mes para educación e incluía refrigerios y materiales de escritura. Según el sistema de información para la gestión educativa de UNICEF (UNICEF education management information system, UNICEF-EMIS; denominación oficial: UNICEF education management information system (UNICEF-EMIS)) de 2024, el 81 % de las escuelas públicas no tenía electricidad. La distancia, la pobreza, el desplazamiento y las restricciones de acceso para las niñas a partir del sexto grado pueden generar costos adicionales de transporte, cuidados, aprendizaje y oportunidades. Otros gastos del hogar incluyen el cuidado infantil, el embarazo y el parto, el cuidado de personas con discapacidad o familiares mayores, las bodas, los funerales y el apoyo monetario o en especie dentro de la familia. En Afganistán, este apoyo suele organizarse dentro de las familias o las comunidades y no sigue un plan de costos nacional uniforme. El sistema informal de transferencias hawala (Hawala) y otras comisiones de transferencia son costos concretos de pago que deben incluirse en el presupuesto, mientras que los bancos, las deudas y los impuestos solo son pertinentes en la medida en que modifiquen los gastos. La comunicación incluye tarjetas SIM prepago, llamadas, datos móviles, servicios de línea fija y recargas. Entre los ejemplos actuales de proveedores se incluían 1 GB por AFN 95 y 35 GB por AFN 1.499 durante 30 días de Atoma; Roshan Tez-Net costaba AFN 5.000 al mes por 4 Mbit/s y AFN 9.000 por 10 Mbit/s. Los precios, la cobertura de red y las interrupciones dependen del proveedor y de la ubicación. Las mujeres y las niñas pueden tener menos acceso a teléfonos o a internet, lo que puede aumentar los costos de información y acceso. El ocio suele tener menor prioridad en los hogares especialmente vulnerables que los alimentos, la vivienda, la energía y la salud. No obstante, las visitas sociales, las bodas, el deporte, los medios de comunicación y las salidas locales siguen siendo posibles gastos y dependen de la seguridad, las normas, el género y la estación. Para planificar el hogar, deben separarse los gastos fijos, variables, estacionales e imprevistos: alquiler y depósitos, electricidad y combustible, agua, alimentos, movilidad, medicamentos, educación, comunicación, obligaciones familiares y reservas para reparaciones y emergencias. La carga financiera de un servicio consiste en dinero, tiempo, distancia, seguridad, disponibilidad, documentos y posibles contribuciones comunitarias; que algo sea gratuito o subvencionado no significa automáticamente que no tenga costos.
Costos en Afganistán
El costo de vida en Afganistán varía mucho según la ubicación, el hogar, la vivienda, la seguridad y el momento; no existe una tarifa plana nacional uniforme. La canasta mínima de gastos (Minimum Expenditure Basket), una canasta mínima de gastos esenciales, era de USD 295 al mes en octubre de 2025 para un hogar de siete personas, incluido un margen del 10 %. Una planificación realista considera no solo los precios, sino también el tiempo, la distancia, la seguridad, la disponibilidad, los documentos y las contribuciones informales.
Consejo
Planifica tus necesidades en Afganistán con un presupuesto local en AFN, no con una tarifa plana nacional. Usa la MEB como referencia para los gastos esenciales y añade el alquiler real, los costos de energía, las cargas estacionales, los desplazamientos, los riesgos de salud y una reserva de emergencia.

