Eritrea tiene un sistema de deuda fragmentado. El Banco de Eritrea supervisa el sector bancario. El Banco Comercial de Eritrea y el Banco de Vivienda y Comercio de Eritrea son los dos bancos comerciales centrales, mientras que el Banco Eritreo de Inversión y Desarrollo es otra institución bancaria. El crédito formal incluye préstamos empresariales, comerciales, hipotecarios y para construcción o vivienda. Los bancos suelen exigir garantías, los tipos de interés son altos y la información pública fiable sobre tasas, criterios de elegibilidad y reprogramación de pagos es limitada. Los inversores extranjeros no pueden contar con un mercado amplio de crédito local. La infraestructura financiera limita la forma de obtener y pagar deudas. Eritrea no tiene bancos extranjeros ni una red de bancos corresponsales, una infraestructura establecida de cajeros automáticos o tarjetas, ni un sistema disponible de dinero móvil. Las operaciones bancarias suelen ser manuales, pueden aplicarse límites a las cuentas, las divisas y las retiradas, y el efectivo sigue predominando. El microcrédito ofrece una fuente de crédito formal o semiform al separada. El Programa de Ahorro y Microcrédito funciona desde 1996 y se ha centrado especialmente en hogares rurales, desplazados internos y personas retornadas. En 2026, una declaración gubernamental informó de más de 70.000 clientes activos de microcrédito y más de 760 bancos comunales que abarcaban alrededor del 70 % de las aldeas; más de la mitad de los clientes eran mujeres. No hay verificación independiente de las tasas de interés locales, los requisitos de garantía, el trato de los impagos o las prácticas de cobro, y el acceso depende del programa y la zona. Ukub es un sistema comunitario rotativo de ahorro y crédito. Sus miembros realizan aportaciones periódicas y reciben por turno un pago único, normalmente sin intereses y con el respaldo del grupo o de vínculos sociales. Puede ayudar a conseguir fondos sin un préstamo bancario, pero no se documentan de forma fiable su cobertura actual, su exigibilidad legal ni las consecuencias de no hacer las aportaciones. Por tanto, Ukub no debe considerarse equivalente al crédito bancario ni un mecanismo garantizado para aliviar deudas. La deuda pública es excepcionalmente alta con relación a la producción económica. Las estimaciones disponibles la sitúan en torno al 175,4 % del PIB en 2021, el 163,8 % en 2022 y aproximadamente el 164 % en 2024. La deuda interna representaba alrededor del 68 % de la deuda pública en 2022. El Banco Africano de Desarrollo informó que la deuda externa equivalía aproximadamente al 36,1 % del PIB como promedio de diez años en 2026, pero parte de los datos de deuda externa sigue siendo estimada debido a las carencias de datos y transparencia. El último análisis de sostenibilidad de la deuda de Eritrea identificado data de 2019 y no se ha publicado. El financiamiento del Banco Mundial y de la AIF está inactivo por atrasos de pago. Eritrea podría optar al proceso de alivio de la deuda para los países pobres muy endeudados (HIPC), pero al 30 de junio de 2025 no había comenzado la calificación. Cumplir los requisitos de HIPC no implica una cancelación o reestructuración automática de la deuda. El Código Civil del Estado de Eritrea de 2015, atribuido al Ministerio de Justicia y disponible a través de la OMPI, establece normas sobre contratos, préstamos, impago e incumplimiento. Por lo general, los codeudores deben partes iguales, salvo que una ley, la práctica consuetudinaria o el contrato establezcan responsabilidad solidaria. Un acreedor solidario puede exigir el cumplimiento total a cualquiera de los deudores. Por lo general, una demanda de cumplimiento contractual prescribe a los cinco años del vencimiento; el plazo general de prescripción es de 20 años, mientras que las reclamaciones sobre intereses y otros pagos periódicos suelen prescribir a los cinco años. La aplicabilidad actual y la traducción oficial de estas disposiciones deben verificarse para cualquier disputa concreta. El artículo 1934 puede permitir que un prestamista retenga un importe del préstamo aún no entregado cuando el prestatario se vuelva insolvente. El Código de Procedimiento Civil de 2015 establece un procedimiento rápido de cobro de deudas dinerarias en los artículos 304 a 307. Tras una sentencia, la ejecución puede incluir el embargo y la venta de bienes muebles o inmuebles conforme a los artículos 406 a 487. Los artículos 494 a 498 tratan las sentencias extranjeras y los artículos 275 a 294 contienen normas sobre costas judiciales y litigios de personas pobres. Las tarifas actuales, la duración de los casos, la disponibilidad de asistencia jurídica y la capacidad práctica de ejecución no se publican de forma fiable. El pago, el aplazamiento y la compensación son respuestas legales posibles a una deuda, pero no se ha identificado ningún servicio actual verificado de asesoramiento sobre deudas de consumo, un sistema claramente documentado de insolvencia personal y condonación, un proceso estándar de reestructuración privada ni un recurso ante una oficina de crédito. En la práctica, el cobro suele depender del banco o acreedor, de un proceso judicial o de una negociación informal.
Deuda en Eritrea
La deuda en Eritrea abarca el endeudamiento público, los préstamos bancarios, el microcrédito, los acuerdos de Ukub y los contratos impagados. La deuda pública equivalía a cerca del 164 % del PIB en 2024. No hay datos fiables sobre la deuda de los hogares ni las tasas de impago. El crédito formal se concentra en bancos controlados por el Estado, mientras que el efectivo y las finanzas informales siguen siendo de uso común.
Consejo
Considera la deuda en Eritrea como una obligación de pago documentada, no como una promesa de que el prestamista o el grupo cambiarán después las condiciones. Elige el crédito bancario solo si están claros el propósito, las garantías, el importe total a reembolsar y la fuente de pago; recurre al microcrédito o a Ukub solo después de verificar las reglas locales. No planifiques basándote en las conversaciones sobre HIPC ni en un proceso supuesto de insolvencia personal, porque ninguno constituye una solución confirmada para las deudas privadas.

