La vivienda suele asignarse administrativamente a través de instituciones estatales y, en la práctica, está vinculada al trabajo, la situación y la ubicación. Los informes oficiales de Corea del Norte describen la distribución de viviendas como gratuita, pero no hay pruebas fiables de que un mercado privado de alquiler transparente represente el sistema nacional habitual. Una encuesta sobre vivienda de 2014 registró que el 42 % de las viviendas eran casas adosadas, el 33 % casas independientes y el 25 % apartamentos. Estas cifras describen los tipos de vivienda de aquel momento, no la disponibilidad ni el coste actuales. Aun así, los hogares pueden soportar cargas considerables por reparaciones, calefacción, agua, electricidad y combustible. El agua y la electricidad generan costes por su falta de fiabilidad, además de los pagos. El suministro eléctrico es irregular, mientras que los sistemas de bombeo y tuberías son vulnerables al mantenimiento deficiente y las inundaciones. Las evaluaciones disponibles indican que solo alrededor del 61 % de los hogares tenía acceso a agua gestionada de forma segura; por lo general, los hogares rurales afrontan mayores cargas. Cuando las redes fallan, los sistemas alimentados por gravedad, los pozos, la recogida de agua, los filtros y el combustible o los desplazamientos adicionales pueden sustituir los servicios habituales. No hay una tarifa nacional actual fiable para los hogares que permita calcular con precisión estos costes. Los alimentos se obtienen por distintos canales: el Sistema de Distribución Pública y sus centros de reparto, las tiendas estatales, los mercados agrícolas, los huertos domésticos, los intercambios y la ayuda de familiares. El Estado planifica el suministro de cereales, pero la cantidad y regularidad varían según las cosechas, la región y la situación de los hogares. Las compras en el mercado y la producción propia suelen cubrir las carencias, y la variedad de alimentos suele ser menor fuera de las ciudades. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura estimó que la cosecha principal aportó alrededor del 90 % de la producción anual en 2025, mientras que las cosechas de invierno y primavera aportaron aproximadamente el 10 %; este patrón estacional hace que el suministro sea especialmente importante de mayo a agosto. Los precios de los alimentos son volátiles y no hay una lista nacional actual fiable que permita definir una cesta de compra estándar. Las estimaciones sobre la desnutrición también difieren según la fuente y el método: el Programa Mundial de Alimentos informó de 10,7 millones de personas, o más del 40 %, tomando como base 2022, mientras que la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos informó de más del 45 % en 2025. Estas cifras describen la inseguridad alimentaria, no los precios de los hogares. El transporte se presta mediante sistemas como el metro, el tranvía, el trolebús, los ferrocarriles y las carreteras. No hay un cuadro de tarifas nacional verificado. Los desplazamientos nacionales pueden depender de permisos y puestos de control, por lo que el viaje puede generar costes de acceso y tiempo además de la tarifa nominal. Las infraestructuras envejecidas, la falta de piezas de repuesto y combustible, y los daños por inundaciones pueden reducir la disponibilidad. Los precios de los vehículos privados, los taxis y el combustible no son suficientemente fiables para calcular un coste nacional. La atención médica se presta formalmente como atención universal gratuita mediante una red de médicos de familia, clínicas y hospitales. En la práctica, la falta de medicamentos, equipos, agua, saneamiento, electricidad y personal puede obligar a los pacientes a llevar o comprar medicamentos y materiales, lo que genera importantes gastos directos informales. Los hogares con menos recursos, rurales, de personas mayores y de enfermos crónicos están más expuestos a estos costes. Los suministros humanitarios introducidos mediante exenciones de sanciones respaldan programas específicos, pero no crean un derecho regular para los hogares. La educación es gratuita y obligatoria durante doce años de manera formal. La Ley de Educación dispone que la admisión, la enseñanza, el trabajo práctico y las excursiones sean gratuitos, y se espera que el Estado proporcione alimentos, materiales de aprendizaje y artículos de primera necesidad a bajo precio o mediante compensación. No obstante, los informes describen aportaciones para el funcionamiento de las escuelas o para los docentes, además de gastos en materiales. La electricidad, la calefacción, el agua y el saneamiento, los libros y el equipamiento varían según la región y afectan a la carga práctica. El acceso a la universidad es selectivo y las becas solo se aplican a algunos grupos. Los gastos familiares suelen concentrarse en torno a los hijos, el embarazo y la lactancia, la discapacidad, la vejez y la vida rural. Las guarderías, las instituciones infantiles, los hospitales, los comedores escolares y los alimentos distribuidos mediante programas como los de UNICEF o el Programa Mundial de Alimentos pueden reducir el gasto directo cuando están disponibles, pero el suministro no es universal ni regular. Los alimentos adicionales, la recogida de agua, los medicamentos, los materiales escolares y el tiempo dedicado a cuidar también afectan a la carga de los hogares. Ninguna estadística nacional actual fiable establece una prestación universal en efectivo para niños o familias. La información oficial actual es insuficiente para indicar tarifas domésticas, cobertura de redes o gastos habituales en telefonía móvil e Internet que sean fiables. El acceso a las comunicaciones está estrictamente controlado, e Internet o las comunicaciones internacionales no pueden considerarse servicios de un mercado doméstico ordinario. Existen instalaciones culturales y deportivas, parques, estadios, baños y complejos turísticos, pero faltan datos nacionales sobre los costes habituales de entrada, transporte y equipamiento y las condiciones de acceso. Pyongyang y las instalaciones para las élites o los turistas no representan la experiencia habitual de los hogares. Por tanto, una evaluación realista de los hogares separa cuatro componentes: provisión estatal o en especie; compras en mercados o producción propia; bienes y aportaciones monetarias informales; y tiempo, riesgos de acceso y problemas de suministro. Los escenarios deben distinguir entre zonas urbanas y rurales, el acceso al Sistema de Distribución Pública, el tamaño del hogar, la presencia de niños, las necesidades de salud y la situación del hogar. Los alimentos, medicamentos y equipos importados se ven afectados por las sanciones de las Naciones Unidas y por obstáculos prácticos relacionados con las exenciones, las aduanas y el transporte. Las malas cosechas, los fenómenos climáticos y las interrupciones de la electricidad o el agua pueden alterar mucho los costes según la estación. La banca, las deudas y los impuestos son temas distintos y solo deben mencionarse cuando las limitaciones de pago, importación o financiación cambien directamente el coste de vida.
Costes en Corea del Norte
El coste de vida en Corea del Norte no puede representarse de forma fiable con un único presupuesto mensual actual porque no hay series nacionales verificables sobre ingresos, gastos, alquileres y precios de los hogares. Las necesidades domésticas combinan asignaciones estatales o en especie, compras en mercados, producción propia, apoyo informal y el tiempo dedicado a gestionar el acceso poco fiable a alimentos, agua, electricidad, transporte y medicamentos. La carga real varía mucho según las condiciones urbanas o rurales, la situación del hogar, el tamaño de la familia y el acceso a la distribución pública.
Consejo
Calcula los costes en Corea del Norte mediante escenarios, no con una única cantidad mensual precisa en moneda. Separa lo que proporciona el Estado de lo que el hogar debe obtener en mercados, producir por su cuenta o recibir como apoyo informal, y añade el tiempo y los desplazamientos; después, comprueba cómo afectan al resultado la escasez, la ubicación y las necesidades del hogar.

