La banca en la Ciudad del Vaticano opera bajo un régimen público y no en un entorno de libre competencia. El IOR tiene una sede y no tiene sucursales ni filiales en la Ciudad del Vaticano. En 2025, informó de más de 12.000 clientes de 112 países y 115 empleados. Entre sus clientes figuran entidades de la Santa Sede y de la Ciudad del Vaticano, organizaciones vinculadas, nuncios y delegaciones apostólicas, diplomáticos acreditados, institutos religiosos, diócesis, clérigos y empleados y pensionistas vaticanos elegibles. Por lo general, se rechaza a solicitantes externos sin un vínculo institucional, profesional o religioso estrecho. El acceso comienza con una cita de consulta, seguida de una solicitud, aprobación y apertura de cuenta. El IOR ofrece cuentas corrientes en diez monedas, entre ellas las principales: euros y dólares estadounidenses; también ofrece servicios de depósito y custodia de activos. La moneda oficial y de curso legal de la Ciudad del Vaticano es el euro, aunque no forma parte de la zona del euro; emite una cantidad limitada de monedas de euro y no emite billetes de euro. El IBAN vaticano se puede utilizar desde noviembre de 2019, y la Ciudad del Vaticano participa en SEPA, la Zona Única de Pagos en Euros, desde 2017. SEPA permite pagos en euros dentro de su área. SWIFT, el sistema internacional de mensajería para transferencias bancarias, permite transferencias mundiales en diez monedas. La información publicada describe las tarifas como transparentes y las transferencias como sujetas a plazos definidos, pero los datos disponibles no establecen tarifas exactas ni tiempos de tramitación estándar. La tarjeta de débito del IOR está vinculada a una cuenta corriente. Permite retirar efectivo en cajeros automáticos del IOR y hacer compras dentro de la Ciudad del Vaticano. Una tarjeta VISA también permite pagos internacionales y en línea con 3D Secure. Los clientes pueden acceder al Portal IOR y a la banca por internet desde cualquier lugar del mundo, pero no se han establecido públicamente compromisos de nivel de servicio específicos. ASIF, la autoridad independiente de supervisión financiera, se encarga de la supervisión prudencial, los controles contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo, la inteligencia financiera, las licencias y las sanciones. ASIF no es un banco central. El IOR debe verificar la identidad, el propósito económico de la relación, los beneficiarios efectivos, el origen de los fondos y el perfil del cliente. Las transacciones de alto riesgo pueden requerir un informe de actividad sospechosa, una suspensión o una revisión adicional, y ASIF puede ordenar la congelación cautelar de cuentas o fondos. La obligación de declarar en virtud de FATCA se aplica desde 2015, mientras que las obligaciones fiscales dependen de la residencia fiscal del cliente. El IOR no presta servicios de criptomonedas. La Ciudad del Vaticano no tiene un equivalente directo a un sistema legal de garantía de depósitos ni un prestamista de última instancia. Por tanto, la protección depende de las salvaguardias de capital y liquidez del IOR, no de una garantía legal de depósitos. En 2025, el IOR informó de un coeficiente de capital de nivel 1 del 71,9 %, activos de clientes por valor de 5.900 millones de euros, activos totales de 2.500 millones de euros y un beneficio neto de 51 millones de euros. Los conflictos sobre servicios de pago se rigen por la Instrucción n.º 3 de ASIF; los conflictos contractuales son competencia exclusiva del Tribunal del Estado de la Ciudad del Vaticano.
Bancos en la Ciudad del Vaticano
La Ciudad del Vaticano no tiene un mercado general de banca minorista. El Istituto per le Opere di Religione (IOR), conocido habitualmente como Banco Vaticano, es la única entidad bancaria autorizada en la Ciudad del Vaticano y presta servicios a personas y organizaciones con estrechos vínculos con la Santa Sede o la Iglesia católica. Los titulares de cuenta elegibles pueden utilizar cuentas en euros, pagos SEPA y transferencias SWIFT internacionales, pero los turistas y el público general no pueden abrir cuentas bancarias locales ordinarias.
Consejo
Considera el IOR como un servicio bancario basado en una relación, no como un banco minorista ordinario para el público general de la Ciudad del Vaticano. Confirma que reúnes los requisitos antes de preparar la solicitud y luego adapta la cuenta, los canales de pago, los servicios de tarjeta y las necesidades de custodia a tu uso real. Planifica con cautela porque no se han establecido las tarifas exactas ni los plazos de tramitación, y la Ciudad del Vaticano no tiene un equivalente a una garantía legal de depósitos.

