No hay pruebas fiables de que en Tonga exista un sistema nacional de criadores con licencia o una vía formal de adopción de mascotas. La Sociedad de Bienestar Animal de Tonga (TAWS) ayuda a animales desatendidos, abandonados, no deseados, heridos o enfermos; la acogida temporal y la adopción dependen sobre todo de la comunidad. No está garantizado que pueda recibir animales, y sus tarifas, capacidad, horarios y tiempos de espera actuales no se publican de forma sistemática. El MAFF se ocupa de funciones de salud y bienestar animal, incluidos programas veterinarios y ganaderos. La clínica veterinaria Tongan Vet Clinic Tokomololo ofrece vacunación, esterilización y tratamiento para mascotas y ganado. South Pacific Animal Welfare (SPAW) organiza periódicamente clínicas con veterinarios visitantes que brindan revisiones, vacunas, control de parásitos, cirugía y esterilización. La disponibilidad de estos servicios fuera de Tongatapu y Vavaʻu no está bien documentada; confírmala localmente. Los dueños de perros tienen deberes concretos en espacios públicos. A partir de los seis meses de edad, un perro que esté en una calle u otro espacio público debe llevar un collar que muestre claramente el nombre de la persona responsable. La Policía puede matar a un perro de seis meses o más que se encuentre en un espacio público sin el collar requerido. Un magistrado puede ordenar medidas de control o la destrucción de un perro peligroso que no esté bajo control. La persona responsable puede responder por los daños que cause el perro aunque no haya pruebas de que antes fuera peligroso. Cualquier persona puede matar a un perro que ande suelto y ataque a una persona o al ganado, como caballos, ovejas, vacas, cabras, cerdos o aves de corral. El texto disponible de la Ley de Perros no establece un requisito general nacional de correa, vacunación, esterilización o microchip. La Ley de Perreras y Animales de 2020 tipifica como delitos los golpes crueles, el maltrato, la inanición y el trato cruel a animales domésticos o confinados. La Policía puede matar a un perro gravemente herido o enfermo tras recibir el certificado de un funcionario médico o, en las circunstancias especificadas, la certificación de un funcionario de distrito o localidad y dos personas adultas. Los costes pueden reclamarse a la persona responsable como deuda civil. Los funcionarios de distrito y localidad también pueden aplicar normas locales sobre animales sueltos, daños y animales callejeros, pero esto no constituye una autoridad nacional única de control canino ni un sistema estándar de perreras. Para importar un perro o gato se necesita un permiso escrito del director ejecutivo o de una persona autorizada, tramitado por la División de Cuarentena y Bioseguridad. Hay que presentar una solicitud aparte para cada especie y obtener el permiso antes de que llegue el animal. La entrada autorizada de animales vivos se limita al puerto marítimo de Nukuʻalofa, el aeropuerto de Fuaʻamotu, el puerto marítimo de Neiafu y el aeropuerto de Lupepauʻu. Los perros y gatos necesitan un certificado internacional de salud animal, una declaración de la persona propietaria o exportadora y un permiso de importación. El animal debe ser examinado como máximo 24 horas antes del envío, viajar directamente sin transbordo ni descarga y, normalmente, transportarse como carga manifestada. La salida y la llegada deben notificarse a más tardar un día hábil antes del envío; los documentos pueden estar en inglés o tongano. Los perros deben vacunarse contra el moquillo, la hepatitis y el parvovirus entre uno y tres meses antes del envío. El tratamiento contra equinococosis o hidatidosis, ascárides, anquilostomas, tricocéfalos y parásitos externos debe realizarse dentro de los tres meses anteriores al envío. El perro no debe mostrar signos clínicos de rabia, y su lugar de origen debe cumplir las condiciones exigidas de residencia y situación respecto de la rabia. Los gatos deben vacunarse contra la panleucopenia felina entre uno y doce meses antes del envío y contra la rinotraqueítis y el calicivirus entre uno y tres meses antes; también se aplican las demás condiciones sanitarias y antiparasitarias. Para importar determinadas especies, entre ellas serpientes y reptiles venenosos, puede ser necesaria la aprobación del Gabinete. Un veterinario oficial inspecciona a los animales a su llegada y puede ordenar tratamiento o cuarentena posterior a la entrada. No se publica un periodo de cuarentena fijo: el director lo determina según el riesgo. El incumplimiento de los requisitos puede llevar a la incautación, destrucción o reexportación del animal, a cargo de la persona importadora y sin compensación. Los reglamentos publicados fijan tarifas de 20 $ por permiso de importación de un animal vivo, 20 $ por certificado internacional de salud animal, 4 $ por cada intervalo de inspección o tratamiento de 30 minutos y 12 $ por animal y día de cuarentena estatal posterior a la entrada; confirma las tarifas actuales antes de viajar. El importador asume los gastos de viaje, pruebas, tratamiento, cuarentena y cualquier reexportación o destrucción. Los traslados entre islas también pueden requerir permiso escrito durante medidas de control de enfermedades o si una zona está infectada. No hay constancia de un procedimiento estatal de entrega, recuperación de mascotas perdidas o realojamiento nacional. Si una mascota ha sido abandonada, está herida o enferma, o ya no se la desea, TAWS es un contacto comunitario útil, pero no tiene la obligación legal de aceptar a todos los animales. Si ves un perro callejero o agresivo, no te acerques y contacta con la Policía, el MAFF, un funcionario de distrito o localidad o TAWS, según las circunstancias. Un animal importado ilegalmente o sus crías pueden ser incautados o destruidos a cargo de la persona responsable. No se debe dejar un animal muerto, incluido un perro, sin enterrar en una localidad, una vía pública o una playa; las sanciones locales pueden alcanzar los 50 $ o dos meses de prisión.
Mascotas en Tonga
En Tonga, las mascotas son principalmente perros y gatos, y tenerlas implica proporcionarles cuidados diarios y veterinarios, controlarlas en espacios públicos y planificar su viaje o realojamiento. Las responsabilidades formales se reparten entre el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Bosques (MAFF), sus divisiones de Cuarentena y Bioseguridad y de Ganadería, la Policía y los funcionarios de distrito o localidad. No hay constancia de un registro nacional de mascotas, un requisito general de microchip, una red periódica de perreras municipales ni un servicio estatal de realojamiento.
Consejo
Tener una mascota en Tonga implica ocuparse de su cuidado, controlar de forma segura a los perros en espacios públicos y contar con un plan realista para enfermedades, abandono y viajes. Antes de hacerse cargo de un animal, confirma la disponibilidad de apoyo veterinario y de bienestar, sobre todo fuera de Tongatapu y Vavaʻu, ya que ninguna perrera o entidad nacional garantiza asistencia. Si vas a importar una mascota, inicia con antelación los trámites de permiso y salud, y prevé los costes de inspección, cuarentena y posibles incumplimientos.

