El 1 de enero de 2024, más del 40 % de la población de Tayikistán tenía menos de 18 años y el 62,8 % menos de 30. Alrededor del 71 % vivía en zonas rurales. En 2023, el crecimiento natural de la población fue de 207.300 personas, o 20,4 por cada 1.000 habitantes. Khatlon y Sughd tienen poblaciones jóvenes especialmente numerosas, mientras que las zonas montañosas remotas, la pobreza, la discapacidad y las barreras de género pueden dificultar el acceso a los servicios. La primera infancia comienza con el registro del nacimiento en ZAGS, la oficina de registro del estado civil conocida localmente como мақомоти сабти асноди ҳолати шаҳрвандӣ. Normalmente, la solicitud debe presentarse dentro de los tres meses siguientes al nacimiento, pero el retraso por sí solo no es motivo para denegarla. Si se encuentra a un niño sin personas conocidas a su cargo, quien lo encuentre debe contactar con la policía o la autoridad de tutela en un plazo de 48 horas; la autoridad responsable debe avisar a ZAGS dentro de los siete días siguientes. En 2025, la educación infantil para niños de tres a seis años alcanzaba aproximadamente al 30 %, frente al 15,9 % en 2023, aunque el acceso rural y remoto sigue siendo desigual. Los niños suelen comenzar la escuela a los siete años. Son obligatorios nueve años de educación básica general. Desde el 1 de marzo de 2024, también es obligatoria la continuación de la educación secundaria general o de la educación profesional primaria o secundaria. Los niños con discapacidad afrontan barreras considerables: solo alrededor del 30 % de los niños con discapacidad registrados asiste a la escuela y aproximadamente un tercio vive en instituciones. La pobreza, la distancia y la disponibilidad limitada de servicios inclusivos contribuyen a esta brecha. El sistema de protección infantil de Tayikistán incluye comisiones nacionales y locales sobre los derechos del niño, autoridades de tutela, el Comisionado para los Derechos del Niño y órganos ejecutivos locales. La Ley de Protección de los Derechos del Niño de 2015 y la Ley de Responsabilidad por la Educación y Crianza de los Hijos de 2024 prohíben el castigo físico en todos los ámbitos. El sistema sigue fragmentado: no existe una estructura nacional uniforme de derivación y gestión de casos, y los servicios especializados son limitados fuera de las grandes ciudades. El acogimiento familiar está previsto por ley, pero no funciona plenamente en la práctica. Los hijos de padres que trabajan en el extranjero pueden afrontar mayores riesgos de separación, abandono y explotación. El trabajo infantil afecta al 15,3 % de los niños de cinco a 17 años, y el 26,1 % de los niños que trabajan realiza labores peligrosas. Está prohibido emplear a menores de 15 años. A los 14 años, un niño puede realizar trabajo ligero durante su tiempo libre con el consentimiento de sus padres o representantes. Los trabajadores menores de 18 años reciben protección especial respecto de la jornada laboral, el trabajo nocturno, las horas extraordinarias y el trabajo peligroso. Las transiciones juveniles suelen llevar de la escuela a la formación profesional, el empleo o la participación activa. El grupo juvenil funcional suele definirse como las personas de 10 a 24 años. Un indicador de referencia de 2016 estimó que el 30 % de los jóvenes no estudiaba, trabajaba ni recibía formación; la tasa entre las niñas era unas nueve veces la de los niños. Las opciones incluyen la escuela secundaria general, los Centros de Educación Complementaria, los Laboratorios de Innovación para Adolescentes, UPSHIFT y la educación y formación profesional. En 2025 funcionaban centros de competencias digitales y trabajo a distancia, entre ellos uno en Bokhtar. El Ministerio de Educación y Ciencia, el Comité de Educación Profesional Primaria y Secundaria, el Ministerio de Trabajo, Migración y Empleo, UNICEF y la OIM respaldan distintos programas formales y no formales. Las tarifas y los requisitos de elegibilidad dependen del programa; no hay una tarifa nacional única. Por lo general, a los 18 años se adquiere plena capacidad civil. Las transiciones adultas incluyen pasar de la educación profesional o superior al trabajo, el matrimonio y la crianza, la migración interna, la migración laboral al extranjero y el retorno. En 2024 se registraron 2.633.400 personas empleadas, 49.200 desempleados inscritos y un salario mensual medio de 2.013,11 TJS. Alrededor de 514.478 ciudadanos tayikos estaban en el extranjero y unos 547.205 habían regresado para septiembre de 2024. El Ministerio de Trabajo, Migración y Empleo, el Servicio de Migración, la Agencia de Empleo en el Extranjero y la embajada en la Federación de Rusia ofrecen distintos tipos de asesoramiento, inscripción y apoyo. El registro del matrimonio es una transición relevante para la adultez, aunque pertenece principalmente al derecho de familia. El Código de Familia fija en 18 años la edad normal para contraer matrimonio. En circunstancias excepcionales, un tribunal puede rebajarla como máximo un año, previa solicitud de una persona de 17 años. En 2023, el 12,8 % de las mujeres de 15 a 19 años estaba casado y el 7,3 % había estado embarazada alguna vez; el 96,3 % de las uniones actuales estaba registrado. El 1 de enero de 2025, la esperanza de vida era de 76,6 años. A comienzos de abril de 2025, Tayikistán tenía 306 personas mayores de 100 años y 845.214 pensionistas. La edad ordinaria de jubilación es de 63 años para los hombres con al menos 25 años de cotización o historial laboral, y de 58 años para las mujeres con al menos 20 años. La Agencia de Seguro Social y Pensiones, abreviada ASIP, y Amonatbank participan en el pago de pensiones. Una persona mayor de 80 años perteneciente a una familia de bajos ingresos y que reciba una pensión social puede percibir un complemento de Asistencia Social Focalizada calculado como dos indicadores de cálculo, pagado trimestralmente al 25 % del importe establecido. Los servicios de cuidado abarcan la atención domiciliaria, diurna, residencial temporal o permanente, la evaluación médico-social y la rehabilitación. En 2026, el sistema incluía siete instituciones residenciales, tres centros de rehabilitación, 45 centros o departamentos de atención domiciliaria, seis centros sociales regionales y 57 centros de día. El acceso depende de documentos de identidad, prueba de residencia, pruebas de una situación difícil, certificado médico y, cuando corresponda, pruebas de discapacidad o condición de pensionista. Entre los grupos elegibles se encuentran los hombres mayores de 63 años, las mujeres mayores de 58 que necesitan atención continua, las personas con discapacidad de categoría I o II que no pueden vivir de forma independiente, las personas con enfermedades mentales y los menores de 18 años con discapacidad. Los residentes tienen derecho a alojamiento, comida, atención, asistencia médica primaria, sanitaria y dental, rehabilitación, adaptación social y evaluación. La base jurídica incluye la Ley de Servicios Sociales de 2008, la Ley de Protección Social de las Personas con Discapacidad de 2010 y las resoluciones gubernamentales 724/2012 y 489/2019. Hay normas sobre servicios gratuitos, pero las tarifas locales individuales no se publican de forma uniforme. La reintegración de residentes institucionalizados a la atención familiar es un objetivo declarado de la política. El sistema de Asistencia Social Focalizada, generalmente llamado TSA, funciona conforme a la Ley de Asistencia Social Focalizada desde el 1 de enero de 2018. Apoya a hogares de bajos ingresos mediante ASIST y el registro electrónico nacional. En 2025, el importe básico era de 11 indicadores de cálculo, o 825 TJS, durante 12 meses; se añadían dos indicadores por cada menor de 16 años y dos indicadores para un hogar con al menos dos integrantes con discapacidad. Las familias con al menos dos integrantes aptos para trabajar pueden recibir la asistencia de forma condicional durante seis meses. Entre los grupos prioritarios indicados también figuran las familias con al menos dos integrantes con discapacidad, menores de 16 años o personas mayores de 80 que reciben una pensión social. Las solicitudes son evaluadas localmente por comisiones y centros de coordinación regionales; no se publica un plazo de pago nacional uniforme. Los terremotos, las inundaciones, los flujos de lodo, los deslizamientos, los aludes, la sequía, la escasez de agua y el calor afectan las transiciones y el acceso al apoyo. Alrededor del 88,3 % de los niños está expuesto a un riesgo sísmico alto o muy alto, cerca del 30 % vive en zonas propensas a inundaciones y aproximadamente el 25 % afronta un riesgo alto o extremo de sequía. Los niños representan alrededor del 50 % al 60 % de las personas afectadas cada año. La pobreza, la separación debida a la migración, la violencia, la explotación, las uniones tempranas, la discapacidad y el abandono escolar pueden agravar los daños. Las estrategias de reducción del riesgo de desastres y adaptación climática incluyen escuelas más seguras y educación sobre riesgos para niños, padres y docentes; las responsabilidades se comparten entre el Ministerio de Educación y Ciencia, el Comité de Situaciones de Emergencia y las autoridades locales. La asistencia en crisis, las vías confidenciales y adaptadas a los niños para denunciar y los servicios psicosociales o jurídicos especializados siguen siendo desiguales en el país.
Etapas de la vida en Tayikistán
Las etapas de la vida en Tayikistán están marcadas por una población joven y mayoritariamente rural, la migración y el acceso desigual a los servicios en zonas remotas y montañosas. El registro de nacimientos, la educación obligatoria, el trabajo, el matrimonio, las pensiones y el apoyo social señalan transiciones clave. Los servicios estatales formales conviven con servicios administrativos locales, apoyo comunitario y ayuda familiar.
Consejo
Considera el apoyo a lo largo de la vida en Tayikistán como un conjunto de vías conectadas, no como un único servicio: empieza por la edad de la persona, el riesgo inmediato, sus documentos, su ubicación y el resultado que necesita. Recurre a una autoridad formal cuando estén en juego el registro, la escolarización, la protección, la pensión o la asistencia; añade apoyo del jamoat, local, comunitario o familiar cuando la distancia o la capacidad limitada dificulten el acceso. Protege la continuidad durante las transiciones de nacimiento, escolarización, trabajo, migración, cuidado y crisis, porque la falta de documentos o un cambio no registrado puede retrasar varias formas de apoyo.

