Sudán no cuenta con un modelo nacional único de coste para los hogares ni con una institución que proporcione un presupuesto estándar fiable. Los hogares suelen combinar información de mercados locales, propietarios o comunidades de acogida, proveedores de agua, escuelas, centros de salud, empresas de telecomunicaciones y programas humanitarios. Los precios pueden cambiar rápidamente por el conflicto, los desplazamientos, los daños en las cadenas de suministro, la escasez de combustible y la depreciación de la moneda. Por ello, un presupuesto debe indicar la localidad, la fecha, el medio de pago, el tamaño del hogar y las condiciones de acceso. La libra sudanesa es la moneda habitual para elaborar presupuestos. El Monitor de Mercados del PMA de julio de 2026 utilizó un tipo aproximado de 5.600 SDG por dólar estadounidense en el mercado paralelo y de 5.300 SDG por dólar en los bancos comerciales. Son tipos de referencia fechados, no valores de conversión estables; la libra se había depreciado alrededor de un 90 % o un 121 % con respecto al año anterior, según la comparación utilizada. Anota el tipo de cambio y la fecha cada vez que conviertas un coste a otra moneda. Los alimentos suelen ser el mayor gasto recurrente. En julio de 2026, la Canasta Local de Alimentos del PMA costaba 3.380 SDG por unidad, un 22 % más que el mes anterior y un 76 % más que el año anterior. Incluye ocho alimentos básicos y 2.100 kilocalorías por persona al día, no todas las comidas, los suministros domésticos ni el coste total de alimentar a una familia. Los precios de referencia incluían 2.071 SDG por kilogramo de sorgo, 5.227 SDG por kilogramo de harina de trigo, 349.150 SDG por cabeza de cabra y 219.058 SDG por quintal de cacahuetes. Los precios difieren entre regiones, sobre todo en los mercados afectados por el conflicto y en los de Darfur y Kordofán. El trabajo ocasional promediaba 17.237 SDG al día, con cifras regionales de unos 6.000 a más de 25.000 SDG. Esta comparación de ingresos no establece un presupuesto mínimo fiable, porque el tamaño del hogar, el acceso y los costes de seguridad varían. El mercado de la vivienda está fragmentado y suele ser informal. Los hogares pueden alquilar una vivienda, alojarse con una comunidad de acogida, vivir en un campamento, utilizar un refugio improvisado o de emergencia, ocupar una escuela u otro edificio público, o residir en asentamientos al aire libre o informales. La Evaluación Multisectorial de Necesidades (MSNA) de 2025 de la Organización Internacional para las Migraciones (DTM) indicó necesidades de refugio insatisfechas en el 45 % de los hogares encuestados, de un total de 24.403 hogares en 187 localidades y 18 estados. Las observaciones de alquiler de ACNUR, con 272 registros válidos, iban de cero a 8.000.000 SDG mensuales, pero no constituyen una mediana nacional representativa. Los kits de alojamiento, las subvenciones para el alquiler y las ayudas en efectivo para vivienda suelen destinarse a hogares desplazados o refugiados concretos y dependen de los programas humanitarios y su financiación. Los costes del agua y el saneamiento dependen de la Corporación Estatal de Agua y Saneamiento Ambiental, los servicios de WES, los comités comunitarios del agua, los puntos de abastecimiento y los vendedores. En la evaluación disponible, el 22 % de los hogares no podía satisfacer sus necesidades de agua y el 18 % no podía satisfacer las de saneamiento. El referente de 2.000 SDG al mes por una conexión doméstica en Tawilla data de 2022 y no es actual ni nacional; allí, algunas mezquitas, escuelas y comunidades vulnerables estaban exentas de tarifas. La electricidad suele depender de una red pública poco fiable, generadores o sistemas solares. El combustible, las baterías, el mantenimiento y la carga pueden ser más relevantes que una tarifa publicada única, y las pruebas disponibles no establecen una tarifa eléctrica nacional uniforme. El transporte depende principalmente del transporte público, los vehículos contratados, los desplazamientos a pie y el transporte informal de mercancías. No existe una serie nacional fiable de tarifas. En julio de 2026, los precios comerciales de la gasolina subieron un 27 % y los del diésel un 17 % respecto al mes anterior; en el mercado paralelo, la gasolina subió un 36 % y el diésel un 42 %. La seguridad, el estado de las carreteras, el suministro de combustible y los permisos pueden volver muy volátiles los costes de transporte; algunas zonas de conflicto son mucho más caras o inaccesibles. Los costes sanitarios dependen del centro, el programa, la vía de atención y la seguridad. El sistema fragmentado está formado por el Ministerio Federal de Salud, los ministerios estatales, los centros de atención primaria, las clínicas móviles y los servicios apoyados por ONG y organismos de la ONU. En la evaluación disponible, el 21 % de los hogares no podía cubrir sus necesidades sanitarias. En 2025, 1.400 centros apoyados por UNICEF atendieron a más de 4,5 millones de niños y mujeres. La atención primaria apoyada, los servicios de salud maternoinfantil, la vacunación, la nutrición, la rehidratación oral y los servicios comunitarios terapéuticos suelen ser gratuitos en el punto de atención, pero no hay pruebas de una garantía nacional de asistencia gratuita universal. La escasez de medicamentos, los tratamientos adicionales, el transporte y las compras privadas aún pueden generar importantes gastos directos. Los costes educativos varían según la escuela pública o privada, el estado, la localidad y la ayuda disponible. Participan los ministerios federales y estatales de Educación, las escuelas públicas y privadas, las asociaciones de padres y docentes y los Espacios de Aprendizaje Seguros. En la evaluación disponible, el 68 % de los hogares no podía cubrir sus necesidades educativas. En 2025, aproximadamente 8 millones de los 17 millones de niños en edad escolar no asistían a la escuela; 13.005 de las 19.395 escuelas estaban operativas y 8.031 recibieron subvenciones. Las escuelas subvencionadas pueden proporcionar material didáctico, pero los uniformes, los cuadernos, el transporte, las aportaciones a las asociaciones de padres y docentes y las cuotas de las escuelas privadas pueden seguir siendo gastos familiares. Una directiva ministerial de noviembre de 2025 indicó que no se debía expulsar a un alumno por motivos económicos relacionados con materiales. En 2026, se informó localmente de una reducción del 15 % en las cuotas de las escuelas privadas de Wad Madani y Al Jazirah, pero no es una tarifa nacional estándar. Los gastos familiares suelen combinar alimentación, cuidados, salud, educación, transporte y costes relacionados con los desplazamientos. En 2025, el programa de transferencias monetarias múltiples MCCT+ de UNICEF proporcionó apoyo financiero digital periódico a unas 90.000 mujeres embarazadas o lactantes, que representaban aproximadamente a 540.000 miembros de hogares en 17 localidades de cinco estados. El programa aplica criterios de elegibilidad específicos y no es una asignación familiar general. Los servicios de cuidado infantil y de personas mayores, así como los costes relacionados con la violencia de género, suelen ser locales o informales; las pruebas disponibles no establecen tarifas nacionales. Las telecomunicaciones están reguladas por la Autoridad Reguladora de Telecomunicaciones y Correos (TPRA) y las prestan empresas autorizadas. La cesta estandarizada por la UIT de alto consumo móvil —140 minutos, 20 mensajes SMS y 5 GB de datos— costaba 7,09 dólares estadounidenses en la comparación de 2025. El importe en SDG varía con el tipo de cambio. Los daños en las infraestructuras, el suministro eléctrico deficiente, las interrupciones y las carencias de disponibilidad en Darfur y Kordofán añaden costes efectivos para la carga, los dispositivos, los desplazamientos y las conexiones alternativas. El ocio se organiza principalmente en torno a actividades comunitarias, deportivas, culturales y religiosas, la televisión, la radio y los clubes juveniles. No hay una serie nacional fiable de precios de ocio ni una estructura formal de costes. Muchas actividades son gratuitas o de bajo coste, pero el transporte, los dispositivos, los recintos y los refrigerios pueden generar gastos. Con la presión actual sobre los hogares, el ocio suele tener menor prioridad presupuestaria que los alimentos, la vivienda, la salud y la educación. Un presupuesto familiar útil debe separar los gastos fijos o recurrentes de los puntuales. Anota el alquiler o las reparaciones del refugio, el agua, la electricidad o el combustible del generador, el mantenimiento solar, los alimentos, el transporte, los medicamentos, el material o las cuotas escolares, la tarjeta SIM y los datos, los dispositivos y los cuidados. Comprueba cómo cambia el resultado con variaciones del tipo de cambio, el precio del combustible, las restricciones de acceso relacionadas con el conflicto y la temporada de escasez. Verifica los precios locales con la autoridad estatal o de la localidad pertinente, la escuela, el centro de salud, el proveedor de agua, el mercado o la empresa de telecomunicaciones. La ayuda humanitaria puede reducir un gasto concreto, pero el acceso y la financiación pueden cambiar rápidamente.
Costes en Sudán
El coste de vida en Sudán varía mucho según el estado, la localidad, el acceso a los mercados, la seguridad, la situación de desplazamiento y el tipo de cambio. Un presupuesto realista separa los gastos recurrentes —como alimentos, alquiler, agua, electricidad, transporte, medicamentos, educación, comunicación y cuidados— de los gastos puntuales, como reparaciones de la vivienda, dispositivos y traslados. La Canasta Local de Alimentos del PMA indica la asequibilidad de los alimentos, pero no constituye un presupuesto familiar completo.
Consejo
Considera el presupuesto de un hogar en Sudán como una estimación local y fechada, no como una norma nacional. Prioriza los alimentos y el alojamiento; después, comprueba si el agua, la electricidad, el transporte, la salud, la educación y la comunicación siguen siendo asequibles si cambian los precios, los tipos de cambio o el acceso. Mantén separada la ayuda humanitaria de los ingresos familiares fiables, porque la elegibilidad, la cobertura y la financiación pueden variar.

