Más del 65 % de la población trabaja en agricultura, en gran medida en producción de subsistencia con productividad y diversificación limitadas. El cacao representa cerca del 90 % de las exportaciones, mientras que el suministro interno depende de plátanos, arroz, mandioca, maíz, judías, tubérculos, verduras, fruta y fruto del pan. El pescado, el cerdo, el pollo y los pequeños rumiantes aportan alimentos de origen animal. La producción local no satisface toda la demanda interna, por lo que las importaciones son fundamentales para el arroz, el trigo, la pasta, las judías y otros productos básicos. La pesca artesanal es una fuente principal de alimentos. Santo Tomé y Príncipe tiene una zona económica marítima de unos 160.000 kilómetros cuadrados y los alimentos acuáticos aportan más de la mitad del consumo de proteínas. Bonito, barracuda, pargo, vermelho, corvina, pulpo y búzio se encuentran entre los pescados y mariscos del comercio local. El pescado puede venderse fresco, salado o ahumado; Gamboa es un importante lugar de desembarque y mercado. La isla de Santo Tomé tiene un mercado y una función de abastecimiento mayores; Príncipe tiene una economía alimentaria más pequeña y regional. Se suele cocinar hirviendo, al vapor, friendo, ahumando o salando. El arroz, los plátanos, el fruto del pan, la mandioca y la matabala acompañan a menudo las comidas. Calúlú, también escrito calulu, es un guiso espeso que puede llevar pescado o carne ahumados, hojas y hierbas, y a veces gambas o caracoles. Otros alimentos asociados con Santo Tomé incluyen Ijogó, BláBlá, Izaquente, Kisaca, Feijão à moda da terra, gachas de matabala, fruto del pan con bacalao salado, pirão, pulpo, tortillas y buñuelos de matabala. Príncipe tiene platos y productos propios como Molho no Fogo, Azagoa, Ufundi Maquita, Obobô, Bobofito, ñames fritos y Moqueca. El Calúlú también se prepara en familias y comunidades y puede servirse en celebraciones religiosas, bodas y funerales. La gente obtiene alimentos en mercados, puestos de carretera y pequeños comercios, hogares, restaurantes y hoteles. Las palayês son comerciantes locales de mercado que ayudan a conectar productores y compradores. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, conocido como MAPDR, supervisa agricultura, pesca, ganadería, desarrollo rural, seguridad alimentaria y nutrición. Su dirección de pesca y acuicultura trabaja con productores locales, pescadores y otras organizaciones. En Príncipe, la delegación agrícola proporciona el vínculo institucional a nivel insular. La nutrición sigue estando estrechamente relacionada con la disponibilidad de alimentos y la diversidad de la dieta. La dieta nacional es rica en carbohidratos y alimentos feculentos, y la diversificación es limitada. Los indicadores disponibles señalan anemia en alrededor del 65 % de los menores de cinco años, según la cifra citada de la OMS de 2016, y retraso del crecimiento modelizado de cerca del 10 %. Se informa lactancia materna exclusiva del 63 %, inicio temprano de lactancia del 36 % y uso doméstico de sal yodada del 89 %. Las políticas nacionales de nutrición y seguridad alimentaria abordan estos problemas, pero los indicadores no describen a todos los hogares ni las condiciones locales actuales. El programa nacional de comidas escolares PNASE facilita el acceso institucional a alimentos a través de escuelas, no como derecho alimentario universal. Su objetivo es unos 50.000 niños, aproximadamente una cuarta parte de la población. El Estado ejecuta el programa con apoyo técnico del Programa Mundial de Alimentos y el enfoque de alimentación escolar con producción local está previsto hasta 2030. En 2023, un programa piloto llegó a unos 6.700 niños de escuelas de Lembá, Cantagalo, Lobata y Mé-Zóchi y elevó la proporción local de las compras de alimentos de cerca del 5 % a alrededor del 50 %. La seguridad alimentaria es especialmente sensible al manipular pescado fresco. Históricamente, la refrigeración y el almacenamiento deficientes han permitido que el pescado permanezca mucho tiempo sin frío; la venta al aire libre puede exponerlo al polvo e insectos. Es más seguro que el pescado se conserve con hielo u otra refrigeración, viaje distancias cortas y se venda en superficies higiénicas. Ahumarlo o salarlo reduce algunos riesgos, pero no lo hace automáticamente seguro. La formación pesquera y el Plan de Gestión Pesquera de 2024 abordan manipulación, inocuidad alimentaria, datos de capturas y seguimiento. Los precios de los alimentos dependen de las importaciones y están expuestos a perturbaciones del suministro. El índice nacional de precios al consumidor mide variaciones, no un nivel nacional fijo. Los alimentos y bebidas no alcohólicas contribuyeron un 8,5 % a la variación interanual de Santo Tomé en mayo de 2025; el Programa Mundial de Alimentos informó una inflación del 25,2 % en 2023 y la inflación nacional fue del 14,4 % en 2024. Son cifras con periodos y medidas diferentes, por lo que no deben tratarse como una sola tasa actual de precios alimentarios. Los alimentos locales también pueden costar más que los importados si son elevados los costes de producción, transporte o almacenamiento. El Programa Mais Alimentos del MAPDR para 2025 y 2026 ofrece a productores seleccionados semillas, animales, herramientas y otros insumos para fortalecer el suministro local y reducir los costes de mercado. Es una ayuda selectiva a productores, no una prestación alimentaria general permanente. Otras medidas del sistema alimentario incluyen riego, compras escolares a productores locales, huertos, mejor almacenamiento y conservación para reducir pérdidas. Un proyecto de riego en Camavo y Cantagalo apoyó a más de 60 agricultores en siete hectáreas. Las iniciativas de sostenibilidad incluyen el Plan de Gestión Pesquera de 2024, el programa FISH4ACP para la cadena de valor de pelágicos costeros, mejores datos, manipulación mejorada y protección de las poblaciones de peces. Los planes nacionales sobre clima y degradación del suelo buscan reducir el uso de agroquímicos para 2030 y aumentar la producción orgánica; el protocolo de 2020 titulado “100% Organic São Tomé e Príncipe” apoya ese objetivo. Inundaciones, sequías, lluvias intensas y otras presiones climáticas pueden afectar a la agricultura y la pesca; la dependencia de alimentos básicos importados aumenta la exposición a perturbaciones externas.
Alimentación en Santo Tomé y Príncipe
La alimentación en Santo Tomé y Príncipe combina productos básicos cultivados localmente, pescado, productos básicos importados y platos influidos por tradiciones africanas, portuguesas y criollas. Son comunes el arroz, los plátanos, la mandioca, el maíz, las judías, los tubérculos, las verduras, la fruta y el fruto del pan; los alimentos acuáticos aportan más de la mitad de la proteína de la dieta. La producción local no cubre toda la demanda interna, por lo que las importaciones de arroz, trigo, pasta, judías y otros básicos afectan a la disponibilidad y los precios.
Consejo
Planifique la alimentación en Santo Tomé y Príncipe con productos locales fiables, sustitutos realistas y una manipulación cuidadosa del pescado. Compare los precios locales e importados en el mercado que realmente utiliza; no considere las comidas escolares, los alimentos salados ni las cifras nacionales de inflación soluciones o garantías universales.

