San Marino no cuenta con un único portal integral para animales de compañía ni con una autoridad unificada para todas las especies. El Istituto per la Sicurezza Sociale (ISS), incluidos sus servicios veterinarios y de salud pública, colabora con el Servizio per il controllo della popolazione canina, las Giunte di Castello, la Polizia Civile y la Gendarmerie. Los veterinarios privados prestan gran parte de la atención práctica y realizan labores de identificación. Quien compra o recibe un animal asume la responsabilidad de su salud, bienestar y control. No se puede entregar un cachorro antes de que cumpla dos meses. Una persona compradora menor de 18 años necesita el consentimiento explícito de sus progenitores. Las fuentes examinadas no muestran un permiso general para tener animales de compañía en privado, pero la actividad comercial, los refugios y ciertos casos especiales pueden exigir una declaración a la U.O.S. Sanità Veterinaria e Igiene Alimentare, personal competente, locales adecuados y un registro de movimientos de animales. Al adquirir un animal, comprueba el vendedor o criador, los registros veterinarios, la identificación, el estado de vacunación y el estado antirrábico. APAS gestiona un refugio local para perros y gatos, pero sus condiciones de admisión y adopción deben confirmarse directamente; la aceptación no es automática. La ley vigente exige inscribir a los perros en el Anagrafe canina, el registro canino, antes del día 30 de vida. La muerte o el traslado deben notificarse en un plazo de 30 días. La identificación se realiza mediante un veterinario o un servicio del ISS, normalmente con un microchip. La tarifa de referencia publicada es de unos EUR 14, incluido el microchip y la inscripción en la base de datos, pero conviene verificar el precio actual. La vía de la base de datos del ISS también admite perros, gatos y hurones. Las fuentes revisadas no confirman la obligación de registrar universalmente a los gatos, así que hay que consultar el procedimiento aplicable al animal y a la situación. Las personas propietarias deben proporcionar alimentos y agua adecuados, atender las necesidades propias de la especie y del comportamiento del animal, permitirle hacer ejercicio de forma apropiada, prevenir fugas y ofrecerle refugio. Se prohíbe mantener a un animal atado de forma sistemática. También están prohibidos el abandono, la crueldad, el adiestramiento doloroso con dispositivos de descarga o púas y la cría de animales para fomentar la agresividad. Se prohíben las operaciones estéticas en la cola, las orejas o las cuerdas vocales, salvo que exista una justificación terapéutica. Las personas propietarias responden por los daños o lesiones causados por sus animales, y las autoridades competentes pueden inspeccionar, ordenar medidas correctivas o incautar un animal. La crueldad, el abandono, las infracciones de bienestar y el incumplimiento de normas en entornos comerciales o de refugio pueden conllevar sanciones penales o administrativas. En zonas urbanas y otros espacios públicos abiertos, los perros pueden llevarse con una correa de no más de dos metros. La persona a cargo debe llevar un bozal y utilizarlo cuando lo requiera el riesgo que presenta el animal o una orden de la autoridad. También debe recoger los excrementos y llevar los utensilios necesarios. El acceso a locales públicos depende de quien los gestione. Los perros deben llevar correa y, cuando se exija, bozal; los gatos y otras mascotas deben ir en un transportín. El transporte público sigue estas normas de manejo, mientras que un taxi puede negarse a transportar un animal. Se debe admitir a los perros guía. Las normas antirrábicas de San Marino exigen vacunar contra la rabia a los perros de seis meses o más y registrarlos con un certificado antirrábico conforme a la Legge 54/1991. Conviene confirmar las notificaciones, tarifas e instrucciones veterinarias actuales, ya que el material revisado no establece todos los detalles administrativos vigentes. Tras una mordedura, el texto actual de la Legge 30.07.2012 n.101 establece un periodo de observación de 10 días y un registro de agresividad, con posibles medidas de adiestramiento o seguro. Un texto anterior de 1991 menciona 15 días, por lo que la autoridad veterinaria responsable debe confirmar la norma aplicable al caso concreto. Para viajar, los perros, gatos y hurones suelen necesitar un microchip antes de la vacuna antirrábica, una vacuna antirrábica válida y un pasaporte para animales de compañía reconocido de San Marino o de la UE. La primera vacuna contra la rabia se administra a partir de las 12 semanas de edad, seguida de un periodo de espera de 21 días. La Comisión Europea considera que San Marino es un territorio no perteneciente a la UE con un estatus antirrábico equivalente, por lo que, en general, no se exige la titulación de anticuerpos para entrar en la UE desde San Marino. Siguen aplicándose las normas del destino, del tránsito y del transportista; los viajes ordinarios no comerciales suelen limitarse a cinco animales, salvo que se aplique una excepción. Los gastos habituales incluyen consultas veterinarias, vacunas, alimentos, esterilización, seguro, alojamiento temporal y documentos de viaje; varían según el proveedor y el animal. Según el texto anterior de 1991, la pérdida o el robo de un perro deben notificarse en un plazo de tres días. Si, por fuerza mayor, una persona propietaria ya no puede conservar un animal, la Legge 54/1991 establece un procedimiento de entrega que exige solicitar autorización al Servizio per il controllo della popolazione canina, aportar pruebas y esperar una decisión en un plazo máximo de 30 días. El Estado debe proporcionar alojamiento temporal o permanente, y las asociaciones pueden prestar servicios mediante convenio. La custodia temporal puede durar hasta 30 días y se puede cobrar a la persona propietaria el alojamiento, la custodia y el tratamiento. El abandono sigue siendo ilegal. Las normas sobre animales exóticos y CITES no quedaron resueltas en la investigación local disponible y deben confirmarse con la autoridad competente.
Animales de compañía en San Marino
Tener animales de compañía en San Marino implica obligaciones de identificación, bienestar, salud, manejo en espacios públicos y viaje. El sistema legal más definido es el de los perros, que incluye registro, microchip, vacunación antirrábica y obligaciones de notificación; las normas para gatos y hurones están más fragmentadas. Las personas propietarias siguen siendo responsables de prevenir daños, abandono y fugas, y las autoridades pueden inspeccionar, imponer medidas o incautar animales.
Consejo
Considera la tenencia de un animal en San Marino una responsabilidad continua que abarca registros, bienestar, control en espacios públicos, salud y gastos. Comprueba los documentos del animal y tu capacidad para atenderlo adecuadamente antes de recibirlo; después, mantén al día la identificación, las vacunas y las notificaciones obligatorias. Planifica los viajes y las entregas con antelación, porque ni el transporte ni la admisión en un refugio están garantizados automáticamente.

