Portugal tiene varias regiones naturales porque el clima y el relieve cambian de norte a sur y entre el continente y las islas. El norte suele ser más verde y atlántico, el interior tiene montañas y amplias zonas rurales, y el sur suele ser más cálido y seco. Madeira y las Azores cuentan con hábitats insulares donde viven muchas especies singulares. La naturaleza portuguesa comprende costas, dunas, estuarios, lagunas, ríos, humedales, bosques, matorrales, pastizales, tierras de cultivo, cuevas y zonas de alta montaña. Algunos lugares han sido modelados por las personas a lo largo de muchos siglos, como los paisajes de alcornoques, olivares, viñedos y laderas en terrazas. Por eso, un paisaje puede ser natural y cultural al mismo tiempo. Portugal utiliza varias denominaciones para los espacios protegidos. Un Parque Nacional es un espacio protegido de gran importancia, mientras que un Parque Natural protege un paisaje más amplio en el que las personas pueden vivir y trabajar. Una Reserva Natural ofrece una protección estricta a un hábitat o una especie más concretos, y un Paisaje Protegido conserva un paisaje valioso. Algunos hábitats también forman parte de la red europea Natura 2000. La protección no siempre significa que las personas no puedan entrar. Cada espacio tiene sus propias normas para caminar, acampar, hacer fuego, recoger plantas, pescar, conducir, llevar perros y utilizar el agua. Los senderos, las señales, los centros de visitantes y los avisos locales ayudan a saber qué está permitido, pero las condiciones también pueden cambiar por riesgo de incendio, tormentas, trabajos de restauración o protección de animales. Portugal alberga muchas aves, mamíferos, reptiles, anfibios, peces, insectos y plantas. Algunos ejemplos son los alcornoques y las encinas, los pinos y enebros, los delfines, las aves marinas, las cigüeñas, las rapaces, los conejos silvestres, las nutrias, los camaleones en hábitats adecuados del sur y las plantas insulares que no se encuentran en ningún otro lugar. Las especies autóctonas comparten el espacio con cultivos, animales domésticos, especies introducidas y personas. El mar es una parte importante de la naturaleza portuguesa. Los hábitats costeros incluyen costas rocosas, playas, dunas, marismas, praderas marinas, estuarios y aguas mar adentro. Estos lugares sustentan las cadenas alimentarias y protegen las costas, pero pueden verse dañados por el pisoteo, la basura, la contaminación, un desarrollo mal gestionado y las molestias durante las temporadas de cría. Los incendios forestales, la sequía, las especies invasoras, la pérdida de suelo, la presión sobre el agua, la fragmentación de los hábitats y el cambio climático pueden perjudicar los ecosistemas portugueses. El abandono rural también puede cambiar los paisajes al permitir que se extienda el matorral, mientras que el uso intensivo del suelo puede reducir la diversidad. Una gestión adecuada suele requerir un equilibrio entre la conservación, la agricultura, la silvicultura, el turismo, la pesca, la vivienda y los medios de vida locales. Las personas pueden ayudar a proteger la naturaleza manteniéndose en los senderos señalizados, llevándose la basura, controlando a los perros cuando sea obligatorio, evitando los incendios y sin recoger animales ni plantas silvestres. También pueden elegir productos locales procedentes de paisajes bien gestionados, reducir el desperdicio de agua y energía, plantar especies autóctonas adecuadas y avisar al servicio local correspondiente si encuentran animales heridos o daños medioambientales.
Naturaleza en Portugal
La naturaleza en Portugal abarca desde playas atlánticas y humedales hasta montañas, paisajes de alcornoques, islas y zonas rurales mediterráneas secas. Portugal protege lugares importantes mediante figuras de protección nacionales y regionales, pero también hay naturaleza en bosques en explotación, campos, ríos, localidades y jardines. Conocer estos hábitats ayuda a disfrutarlos de manera responsable y a reconocer tanto su valor como sus límites.
Consejo
Cuando visites un espacio natural de Portugal, trátalo como un hogar vivo y no como un espacio de recreo sin límites. Consulta las señales locales, prepárate para el calor y la escasez de agua, y deja las plantas, los animales, las rocas y los elementos históricos donde los encuentres. Un grupo pequeño que se desplaza en silencio y se lleva sus residuos puede reducir mucho su impacto.

