Paraguay tiene regiones naturales contrastantes en la Región Oriental y la Región Occidental. Conforme a la Resolución 614/13 del MADES, la clasificación nacional incluye Aquidabán, Amambay, Alto Paraná, Selva Central, Litoral Central y Ñeembucú en la región oriental; y Médanos, Cerrado, Pantanal, Chaco Húmedo y Chaco Seco en la occidental. La actualización nacional de ecorregiones sigue en desarrollo, por lo que algunas clasificaciones y descripciones podrían perfeccionarse a medida que avance la revisión. Entre los sistemas naturales importantes están las cuencas de los ríos Paraguay y Paraná, los ríos Pilcomayo, Negro y Tebicuary, y el Acuífero Guaraní. El inventario de humedales de Paraguay identifica 22 regiones. Los humedales del Pantanal, Chaco Húmedo, Ñeembucú, Lago Ypoá y Tebicuary almacenan agua, reducen los efectos de las crecidas y bajantes y sustentan la diversidad de peces y aves. Su estado también afecta la agricultura, la ganadería, la pesca, los asentamientos y a los usuarios del agua río abajo. Las Áreas Silvestres Protegidas, abreviadas ASP, incluyen categorías como Parque Nacional, Monumento Natural, Reserva de Recursos Manejados y Reserva Natural. Un área protegida puede ser pública, privada, administrada por una entidad autónoma o establecida a nivel municipal o departamental. Itaipu también administra sus propias áreas protegidas. El Plan de Manejo de un área establece sus límites, zonas, usos permitidos, medidas de conservación y área de amortiguamiento, denominada localmente zona de amortiguamiento. La Ley 352/94 establece el marco jurídico del SINASIP, las áreas protegidas, los planes de manejo y las zonas de amortiguamiento. El MADES es la autoridad ambiental nacional de Paraguay. Sus direcciones generales de Protección y Conservación de la Biodiversidad, de Áreas Silvestres Protegidas, de Vida Silvestre y de Recursos Hídricos tienen distintas responsabilidades en la supervisión de áreas protegidas, la biodiversidad, la fauna silvestre, la gestión hídrica, el monitoreo y la educación ambiental. Las municipalidades y los departamentos pueden influir en las áreas protegidas locales y el acceso de visitantes. Por tanto, el organismo responsable depende del área, su titularidad, categoría y actividad. Los bosques, sabanas, bosques secos y humedales de Paraguay albergan especies como jaguareté, aguará guasú, tirica y taguá, además de especies forestales y de humedales amenazadas o endémicas. Las aves silvestres y otras especies dependen de hábitats conectados. La conexión entre el Gran Chaco, el Pantanal y los remanentes del Bosque Atlántico es relevante para el desplazamiento y la migración de especies. El MADES actualizó las listas de flora protegida mediante la Resolución 512/2025 y de especies invasoras mediante la Resolución 524/2025. Estas listas pueden influir en las medidas de conservación, la manipulación y las decisiones de gestión. La naturaleza se utiliza para conservación, regulación del agua, pesca, ganadería, actividad forestal, agricultura, investigación y observación de fauna silvestre. Los usos dentro de una ASP deben cumplir la legislación nacional, la categoría, el Plan de Manejo y todo permiso requerido. La construcción, el drenaje, los muros de contención, las represas y otras intervenciones pueden requerir una evaluación de impacto ambiental. La gestión del agua sigue un enfoque de cuenca, y los Consejos de Agua pueden servir de foro para el diálogo entre usuarios e instituciones cuando el uso del agua genera intereses contrapuestos. Por lo general, se puede visitar un área protegida pública cuando está abierta y ningún plan de manejo u orden oficial restringe el acceso. El horario, las rutas, los senderos, las zonas de acampada, la infraestructura, los atractivos y las tarifas varían según el lugar. El MADES ofrece un portal de parques con ubicación, información de acceso, estado de caminos, valores naturales, atractivos y tarifas vigentes, pero no existe un precio nacional único ni un derecho universal de entrada a todas las áreas. Una reserva privada se rige por las normas de acceso de su titular, además de su inscripción y plan de manejo. La investigación, recolección, extracción, traslado de fauna, comercio de fauna silvestre, exportación, importación y otros usos especiales pueden requerir autorización del MADES. La Ley 96/92 protege la fauna silvestre y prohíbe cazarla, transportarla o comerciar con ella sin autorización expresa. Los visitantes y usuarios también deben respetar las normas locales sobre residuos, incendios, senderos y parques. El permiso para una actividad no autoriza automáticamente otra actividad ni el ingreso a otra área protegida. Las inundaciones se repiten a lo largo de ríos y humedales. El Chaco y otras partes de la Región Occidental sufren sequías prolongadas y escasez de agua. Los periodos secos, la quema de pastizales, los incendios no controlados y las colillas de cigarrillos aumentan el riesgo de incendios forestales y de pastizales. El cambio climático, la degradación del hábitat y las especies invasoras elevan la vulnerabilidad. El MADES se ocupa del monitoreo y la prevención ecológicos, mientras que la Secretaría de Emergencia Nacional coordina la respuesta ante desastres y emergencias; son responsabilidades distintas. La educación ambiental involucra al MADES, guardaparques, escuelas, comunidades y programas de áreas protegidas. El plan estratégico 2025–2030 presta atención a la educación, el monitoreo, la restauración, la participación y el turismo sostenible. Las actividades locales pueden incluir visitas escolares, sesiones informativas para visitantes, participación comunitaria y programas de observación. Los conflictos de conservación suelen relacionarse con deforestación, fragmentación del hábitat, expansión agrícola o ganadera, caza ilegal, comercio de fauna silvestre, atropellamientos, incendios, especies invasoras, extracción y drenaje de agua. Los planes de manejo, las zonas de amortiguamiento, la evaluación ambiental, los controles del MADES, los consejos de agua y, si se sospecha de delitos, la policía y el Ministerio Público ofrecen respuestas distintas. Los costos, las condiciones de acceso y los plazos de aprobación dependen del área protegida específica, su titular, el camino, la actividad y la solicitud. Antes de viajar, la persona visitante debe consultar la información vigente del MADES o de la reserva responsable, en vez de basarse en una tarifa antigua o una suposición general. Los proyectos científicos, comerciales y de construcción no quedan autorizados automáticamente por estar en un área protegida ni porque se permita una actividad similar en otro lugar.
Naturaleza en Paraguay
La naturaleza de Paraguay comprende bosques, sabanas, humedales, ríos, regiones secas y fauna silvestre moldeados por procesos naturales y el uso humano. El sistema nacional de áreas protegidas, SINASIP, incluye reservas públicas, privadas y de entidades autónomas; su plan estratégico 2025–2030 identifica 128 áreas protegidas que cubren aproximadamente el 15% del territorio nacional. La regulación del agua, la biodiversidad, la agricultura, la ganadería, la actividad forestal, la recreación y la conservación están estrechamente relacionadas. El acceso y las actividades permitidas dependen de la categoría del área protegida, su plan de manejo, las instrucciones vigentes y cualquier autorización requerida.
VivAVia puede cometer errores. Comprueba la información importante.

