El marco de medios de Montenegro se basa en la Constitución, la Ley de Medios 54/24, la Ley de Servicios de Medios Audiovisuales 54/24 y la ley sobre el organismo nacional de radiodifusión y el servicio público de medios 60/24. La legislación sobre medios abarca contenido producido y distribuido a un público indeterminado bajo control editorial. Se aplican la libertad de los medios y la prohibición de la censura; fundar un medio suele seguir un modelo de registro, no un sistema general de licencia de prensa previa. Las publicaciones impresas y en línea pueden incluir periódicos, revistas, portales de noticias y otras publicaciones de internet, denominadas internetska publikacija en la legislación local. El Ministerio de Cultura y Medios de Comunicación mantiene un Registro de Medios con información como el nombre de la publicación, el fundador, el editor, el idioma, el formato, los datos de contacto y los datos pertinentes del fundador. Las publicaciones en línea deben establecer normas para los comentarios. Cuando se informa de un comentario manifiestamente ilegal o que vulnera derechos protegidos, o la publicación toma conocimiento de él por otro medio, debe eliminarse en un plazo de 60 minutos. Esto no crea un requisito general de aprobación estatal para la publicación ordinaria impresa o en línea. La radio y la televisión son servicios de medios audiovisuales. La Agencia de Servicios de Medios Audiovisuales (Agencija za audiovizuelne medijske usluge, AMU) es el regulador audiovisual independiente. La AMU expide, modifica y revoca autorizaciones, mantiene registros, supervisa las normas de programación, tramita quejas y controla cuestiones como la publicidad política, los derechos de autor, las obras europeas e independientes y la protección de menores. En materiales antiguos puede seguir apareciendo el nombre anterior AEM, pero el marco de 2024 utiliza AMU. La Agencia de Comunicaciones Electrónicas (EKIP) se ocupa de las comunicaciones electrónicas, las frecuencias y las redes; no es el regulador editorial del contenido de radio y televisión. El servicio nacional público de medios es RTCG, el servicio público de medios de Montenegro (Javni medijski servis Crne Gore). RTCG ofrece televisión, radio, un portal en línea, contenido audiovisual a la carta y acceso OTT. Su misión pública abarca información, educación, entretenimiento, interés público, imparcialidad y accesibilidad. La estrategia 2026–2028 prioriza la oferta digital, junto con los servicios lineales, los subtítulos y el acceso en lengua de signos, así como una mayor cobertura de grupos vulnerables y minoritarios. Los medios públicos locales tienen mandatos y financiación municipales propios, por lo que sus funciones y cobertura deben distinguirse de las del servicio nacional. El streaming incluye servicios de medios audiovisuales a la carta, servicios OTT, plataformas para compartir vídeos y emisión web por internet cuando el servicio cumple los criterios legales pertinentes. La AMU supervisa los servicios que entran en sus competencias. Un informe de distribución de la AMU de 2025 identificó cuatro distribuidores que ofrecían vídeo a la carta. Por lo general, se accede a plataformas internacionales y privadas de streaming mediante suscripciones comerciales, dispositivos y conexiones a internet; Montenegro no tiene un único proveedor nacional de streaming ni una tarifa uniforme. La necesidad de autorización o registro depende de la categoría jurídica y el modelo operativo del servicio, no simplemente de que los espectadores vean contenido en línea. Las cuentas y publicaciones ordinarias en redes sociales no se consideran automáticamente medios cuando la cuenta carece de control editorial. Por lo general, los usuarios acceden a plataformas privadas sin un permiso estatal general, sujetos a las condiciones de la plataforma, las normas de privacidad y la legislación penal o de ciberseguridad. Una plataforma que ofrece vídeos compartidos o emisión web por internet puede entrar en el marco audiovisual. Montenegro no tiene un procedimiento nacional establecido de las autoridades públicas para moderar todo el contenido de las redes sociales. La información errónea y la desinformación son cuestiones de política y seguridad, pero no crean por sí solas una categoría de medios aparte. Los periodistas, incluidos los autónomos, tienen derecho a proteger la confidencialidad de sus fuentes. Un tribunal competente solo puede ordenar la divulgación a solicitud de la Fiscalía del Estado y por motivos limitados, como la seguridad nacional, la integridad territorial o la salud pública. Los periodistas deben verificar el origen, la veracidad y la integridad de la información con la diligencia periodística debida. Pueden rechazar contenido ilícito o incompatible con el código profesional, y un empleador no puede sancionarlos mediante despido, reducción salarial o cambio de situación por ejercer ese derecho. Los periodistas extranjeros tienen los mismos derechos pertinentes y no se les puede denegar arbitrariamente la acreditación para un acto público. Una persona afectada por contenido publicado en medios puede solicitar gratuitamente una respuesta o rectificación. Por lo general, debe hacerlo en los 30 días siguientes a la publicación o a haber tenido conocimiento de ella. En una publicación en línea, la respuesta o rectificación debe publicarse en un plazo de 12 horas y enlazar al contenido original; en medios impresos o audiovisuales debe aparecer en el siguiente número o programa, con sujeción al plazo máximo aplicable. Si el editor rechaza la solicitud, debe justificarlo en un plazo de siete días. En los casos pertinentes se puede acudir urgentemente a los tribunales. Los tribunales también pueden restringir o retirar contenido en las condiciones legales; los procedimientos de urgencia pueden incluir una audiencia en 24 horas y una resolución provisional en seis horas. Está prohibido el contenido mediático que incita al odio, la violencia o la discriminación. La legislación protege la integridad de los menores. El material dañino debe llevar una advertencia previa clara y presentarse de modo que el acceso de menores sea lo menos probable posible. La pornografía no debe estar accesible públicamente a menores. No se puede publicar la identidad de un menor que sea testigo, víctima o autor de violencia o delito, y se restringen las entrevistas en situaciones de crisis o el material que cause angustia grave o perjudique su dignidad. No se puede utilizar a menores para promoción política. Las escuelas y la AMU apoyan actividades de alfabetización mediática y seguridad digital sobre privacidad, desinformación y ciberacoso. El Marco Curricular Nacional de 2026 incluye la alfabetización informativa, mediática y digital como competencias, pero Montenegro no tiene un único permiso universal para medios ni un sistema de clasificación por edades único para todo tipo de contenido. La participación adopta varias formas. Una persona puede presentar una queja ante la AMU sobre un proveedor o distribuidor audiovisual. RTCG ofrece quejas de audiencia, una vía de ombudsman y consultas públicas sobre planes de programación. Se puede solicitar acceso a información pública sin indicar los motivos, a través de eGovernment, correo postal, correo electrónico o una solicitud oral, siempre que la información esté identificada y la solicitud indique el método de acceso preferido y los datos del solicitante. Las consultas públicas sobre leyes y reglamentos, la transparencia de la propiedad y financiación de los medios, el Registro de Medios y el procedimiento de respuesta y rectificación ofrecen otras formas de comprobar o influir en el sistema de medios. Los costes para el público dependen del proveedor, el dispositivo, la cobertura, la conectividad y la suscripción. La información publicada por la AMU sobre tarifas indica tasas de revisión de solicitudes de 200 € para radio, 400 € para televisión y 500 € para un servicio de medios audiovisuales. Las tasas de solicitud para licitaciones públicas oscilan entre 100 y 800 €, según el programa y la zona; la expedición de una autorización figura como el 10 % de la tarifa anual, la prórroga como el 5 % y la transferencia como el 50 %. Las actualizaciones normativas de 2026 hacen que los proveedores deban verificar la tarifa vigente de la AMU antes de presentar la solicitud. Una respuesta o rectificación gratuita normalmente no genera un cargo del medio, aunque obtener una copia necesaria de un registro puede implicar el coste de reproducción. El uso de medios está muy extendido. La encuesta de MONSTAT de 2025 registró acceso a internet en el 88,1 % de los hogares encuestados. El censo de 2023 registró conocimientos de internet en el 86,88 % de las personas de 15 años o más y conocimientos sobre redes sociales en el 68,12 %. El acceso a un servicio concreto sigue dependiendo de la cobertura, los equipos, la conectividad, las condiciones de suscripción y la situación jurídica del proveedor. El contenido mediático debe conservarse durante 30 días, algo que puede importar a quien necesite guardar pruebas de una emisión o publicación en línea.
Medios de comunicación en Montenegro
Los medios de comunicación en Montenegro abarcan publicaciones impresas y en línea, radio y televisión, streaming, redes sociales, periodismo, derechos de los medios y participación pública. El acceso del público suele ser abierto, mientras que los proveedores de medios pueden necesitar registro, autorización u otras obligaciones según el servicio y su control editorial. El sistema combina medios públicos nacionales y locales, proveedores comerciales y sin fines de lucro, supervisión independiente y recursos legales frente a contenido inexacto o ilícito.
Consejo
Considera el sistema de medios de Montenegro como varias vías distintas de acceso y responsabilidad, no como un único proceso de autorización. Si solo consumes medios, compara la cobertura, el acceso desde dispositivos, el coste de suscripción y las opciones de reclamación; si publicas o distribuyes contenido, clasifica el servicio antes de lanzarlo y comprueba las obligaciones de esa categoría. Conserva pruebas del contenido problemático y utiliza los canales de rectificación, AMU, RTCG o información pública según el asunto concreto.

