La comida mexicana varía mucho según la región. Un platillo, ingrediente o nivel de picante puede ser habitual en un estado y poco común en otro. Las tortillas de maíz son un alimento básico en gran parte de México. Se pueden servir con frijoles, carne, verduras, queso, huevos o guisados, y también se usan para preparar tacos, quesadillas y otros platillos. Los antojitos son alimentos pequeños, a menudo informales, como tacos, tamales, tostadas, gorditas o elotes. Sus nombres y formas de preparación pueden variar según la región. Las salsas pueden ser suaves, picantes, cocidas o frescas. Pide la salsa aparte si no estás seguro, porque el aspecto de un chile no siempre indica qué tan picante es. Los mercados, las fondas y los puestos callejeros pueden ofrecer comidas económicas y sabrosas. Elige lugares con clientela local constante, manejo limpio de los alimentos y comida bien cocida que se sirva enseguida. La calidad del agua del grifo varía según el lugar y el edificio. Muchas personas residentes beben agua filtrada, tratada o embotellada, y las personas visitantes deberían preguntar en la localidad en vez de darlo por sentado. Si tienes alergias, comunícalas claramente en español y confirma los ingredientes. Puede haber contacto cruzado en cocinas concurridas, así que las alergias graves requieren especial cuidado. Las comidas pueden ser sociales y flexibles. El almuerzo suele ser una comida importante, y algunos restaurantes ofrecen una comida corrida, un menú fijo con varios platillos sencillos.
La comida en México
La comida en México abarca desde la cocina casera y los platillos regionales hasta las comidas de mercado, los antojitos callejeros y los restaurantes internacionales. Entre los alimentos habituales están las tortillas, los frijoles, el arroz, las verduras, la carne, los mariscos y muchos tipos de salsa. Conocer las costumbres locales para comer te ayuda a elegir alimentos que disfrutes y te sienten bien.
Consejo
Empieza con alimentos que conozcas, come en lugares con mucha rotación de clientes y prueba platillos regionales en porciones pequeñas. Ten presentes tus hábitos de consumo de agua y tus alergias alimentarias, sobre todo durante los primeros días.

