En Mauritania hay cuatro grandes entornos de producción de alimentos: la zona árida, que abarca alrededor del 80 % del territorio; el valle del río y las zonas de Walo; las zonas de Diéri y Bas-fonds, de agricultura de secano; y los sistemas de oasis y costa. Las tierras agrícolas cubren menos del 0,5 % del país, por lo que los medios de vida rurales dependen mucho de la agricultura, la ganadería y las condiciones estacionales. La producción nacional cubre cerca del 30 % del consumo de cereales, mientras que la carne roja satisface casi toda la demanda nacional y la leche cubre alrededor del 30 %. La harina de trigo es el cereal más consumido. El arroz, las verduras, el azúcar y el aceite de cocina dependen en gran medida de las importaciones. El arroz de regadío se concentra en la zona meridional del río. La agricultura de secano produce sorgo, mijo y maíz cuando las lluvias lo permiten. Los hogares pastores crían camellos, vacas, cabras y ovejas para obtener leche y carne. Los oasis se asocian con los dátiles. La pesca atlántica es un recurso importante, incluidas las comunidades pesqueras tradicionales conocidas como Imraguen o Imraguènes en torno al Banc d’Arguin, pero el consumo interno de pescado sigue por debajo del potencial del país. La capacidad limitada de almacenamiento refrigerado y transporte aumenta las pérdidas posteriores a la captura. Entre los alimentos básicos habituales figuran el mijo, el trigo, la cebada, el arroz y el sorgo. En Mauritania se encuentran platos y alimentos como el cuscús mauritano, Leksour, Tiéboudienne con arroz y pescado, yassa, mafé, tajine, méchoui, bénafa, el pan de cebada Kesra o fṭīr, y la carne seca Tichṭār o Tidikitt. Entre las bebidas están el té a la menta, la leche de camella, el Zrig, el Bissap y el Tajmakht. Una forma habitual de hospitalidad puede combinar dátiles, un plato compartido y té a la menta. En Nuakchot y Nuadibú, las opciones alimentarias urbanas incluyen productos básicos importados, pescado, restaurantes y mercados; las regiones fluviales del sur dependen más del arroz, los cereales de secano y la ganadería; Adrar y Tagant combinan alimentos de oasis con productos pastoriles; y Hodh Ech Chargui y Hodh El Gharbi afrontan un mayor estrés alimentario estacional. Las compras ordinarias de alimentos no requieren una evaluación formal de elegibilidad. En las crisis, la ayuda puede canalizarse a través de la FNRCAN o la DCAN y de los programas de protección social vinculados al registro social y a Tekavoul. No se ha acreditado un derecho nacional a recibir alimentos gratis. Durante el período de escasez de junio a agosto de 2025, alrededor de 590.000 personas afrontaban una inseguridad alimentaria de nivel de crisis o peor, de ellas unas 11.900 en una situación más grave. En Hodh Ech Chargui, alrededor de 44.000 refugiados malienses sufrían inseguridad alimentaria aguda, mientras que en junio de 2025 el asentamiento de refugiados de M’Berra tenía unos 120.000 residentes. Los indicadores nutricionales muestran riesgos importantes: la lactancia materna exclusiva fue del 27 % en SMART 2022; la malnutrición aguda, del 13,5 %, incluidos casos graves en el 2,7 %; el retraso del crecimiento, del 24,8 %; la anemia afectaba a alrededor del 75 % de los menores de cinco años; y menos del 10 % de los hogares tenía sal adecuadamente yodada en SMART 2018. Aftout, Hodh El Gharbi y Hodh Ech Chargui son zonas prioritarias para las acciones de nutrición y seguridad alimentaria. Los precios de los alimentos dependen de las importaciones, el transporte, las cosechas y la temporada. Entre mayo y julio de 2025, los precios minoristas de la harina de trigo variaron, pero en julio estaban cerca del nivel del año anterior o por debajo. El precio del arroz importado se mantuvo en general estable en mayo y junio y en julio subió hasta un 10 % interanual. No existe un precio nacional fiable para los menús o restaurantes que cubra todos los lugares, así que el coste real de la alimentación depende de la ciudad, el mercado, el producto y la temporada. La AMSSA se creó mediante el Decreto n.º 025-2023. Bajo la autoridad del Ministerio de Comercio y Turismo, evalúa riesgos e inspecciona alimentos locales e importados en toda la cadena, desde las materias primas hasta los consumidores, incluidos los controles de conformidad. El Ministerio de Agricultura y Soberanía Alimentaria es pertinente para la producción y las medidas agrícolas. Los consumidores y las empresas alimentarias pueden utilizar los canales de información y reclamación de la AMSSA; no se verificó un procedimiento universal de licencia para vendedores. La sequía, la desertificación, las lluvias irregulares y las inundaciones afectan la producción y los precios de los alimentos. Las respuestas incluyen el riego y la rehabilitación de presas, los insumos subvencionados, las semillas tradicionales, la mecanización, el control de plagas, la gestión sostenible de la pesca, la mejora de la higiene y el refuerzo de la cadena de frío. Por ello, las decisiones sobre alimentación, conservación y compra deben tener en cuenta la oferta local, la temporada, las condiciones del agua y la fiabilidad de la refrigeración.
Alimentación en Mauritania
La alimentación en Mauritania depende de la agricultura local, la ganadería, la pesca, las importaciones, los mercados, la cocina doméstica y las comidas comunitarias. La harina de trigo es el cereal más consumido; el arroz, el mijo, el sorgo, el maíz, la cebada, las verduras, el azúcar y el aceite de cocina también forman parte de la dieta diaria. El acceso a los alimentos, los precios y la nutrición varían según la región y la temporada, sobre todo en las zonas áridas y meridionales. La AMSSA, organismo mauritano de seguridad alimentaria, supervisa los controles de los alimentos importados o producidos localmente hasta su llegada al consumidor.
Consejo
Planifica las compras de alimentos según la temporada local, la capacidad de almacenamiento y las necesidades reales del hogar, en vez de depender de un único producto o proveedor. Compara los alimentos básicos locales e importados, porque los precios y la disponibilidad pueden cambiar, y considera la inocuidad, la ayuda en situaciones de crisis y los riesgos nutricionales como cuestiones distintas.

