La Constitución reconoce a la familia como unidad natural y fundamental de la sociedad y protege el derecho a contraer matrimonio y fundar una familia sin matrimonios forzados. Protege a los menores contra el abandono, la crueldad y la explotación, reconoce su derecho a un nombre, apellido y nacionalidad y su derecho a recibir manutención razonable de sus padres o tutores. Los menores tienen el mismo estatus independientemente de que sus padres estuvieran casados. La Ley de Matrimonio, Divorcio y Relaciones Familiares reconoce el matrimonio civil, consuetudinario y religioso, así como el matrimonio por reputación o convivencia permanente. Estas formas tienen el mismo estatus legal cuando se cumplen los requisitos legales. Por lo general, la ley exige para el matrimonio que las personas sean adultas de distinto sexo, tengan al menos 18 años y gocen de capacidad mental; nadie puede ser obligado a casarse. También puede reconocerse en Malaui un matrimonio celebrado conforme a una ley extranjera. El matrimonio civil suele requerir una notificación, un permiso y celebrarse dentro de tres meses; una licencia especial puede eximir de la notificación y el permiso. Los comisionados de distrito, las autoridades tradicionales autorizadas, los clérigos y otros registradores autorizados realizan distintas funciones de registro. Los matrimonios consuetudinarios siguen sus formalidades tradicionales; las autoridades tradicionales conservan libros de registro y envían copias de los certificados al Registrador General. La reputación y la convivencia permanente no generan automáticamente un certificado de matrimonio. Un tribunal competente debe determinar que la relación cumple los requisitos, por lo general tras al menos cinco años y sobre la base de pruebas como la convivencia, una relación conyugal, la dependencia o interdependencia económica, los bienes compartidos, el compromiso mutuo, el cuidado de menores y la reputación en la comunidad. La Oficina Nacional de Registro (NRB) tramita el registro de nacimientos, que da lugar a una identidad legal. Puede aportar la información la madre, el padre, un familiar o una persona presente en el nacimiento. Cuando existe esa posibilidad, el centro sanitario registra el nacimiento antes del alta; el registro en la aldea puede hacerse a través de un jefe de aldea, y el registro tardío se tramita en una oficina distrital de registro o en una oficina de correos. El registro dentro de las seis semanas es gratuito; la tarifa por registro tardío indicada en las normas actuales es MK2.000. Se fija como objetivo expedir un certificado del centro o de la comunidad en 30 días. Se necesitan los números de documento nacional de identidad de los padres, pero la ausencia o negativa del padre no impide el registro. Los datos de un padre no casado requieren consentimiento mutuo o una resolución judicial de paternidad. Un funcionario distrital de bienestar social (DSWO) ayuda a registrar a menores huérfanos; el registro de un menor adoptado se realiza con una resolución judicial de adopción. Durante el matrimonio, los cónyuges tienen iguales derechos de compañía y comparten la responsabilidad por sus hijos. Cada uno puede participar en la crianza, el cuidado y la manutención; las contribuciones económicas suelen corresponder a los ingresos. El trabajo doméstico, la gestión del hogar, el cuidado de los hijos, la compañía y los esfuerzos por preservar el matrimonio cuentan como contribuciones no monetarias. La esposa puede conservar su apellido de soltera. La confianza mutua y la confidencialidad también forman parte de la relación conyugal. Los padres y tutores deben proteger a los menores del abandono, la discriminación, la violencia, el maltrato y la explotación y proporcionar orientación, cuidado, ayuda, alimentos, ropa, alojamiento, atención médica y educación. Deben organizar cuidados competentes cuando se ausenten. La familia extensa, los tutores, los padres o familias de acogida, los hogares seguros y los grupos comunitarios o religiosos pueden cuidar a menores, pero su autoridad legal y capacidad práctica difieren. El Programa de Transferencias Sociales en Efectivo (SCTP) ofrece apoyo funcional a hogares extremadamente pobres y con limitaciones de mano de obra, incluidos aquellos que cuidan de personas dependientes. La elegibilidad, el importe y las fechas de pago dependen de las decisiones vigentes de selección y nueva selección; el marco nacional disponible no establece una prestación familiar universal. Un menor puede necesitar protección debido a maltrato, abandono, desamparo, conflictos familiares graves que provoquen daño emocional, falta de padre o tutor, o incapacidad o falta de voluntad de la persona cuidadora para proporcionar alimentos, alojamiento, educación o atención sanitaria. La policía, un DSWO, un jefe o una estructura comunitaria pueden organizar una custodia temporal o un lugar seguro. El menor debe comparecer ante un Tribunal de Justicia Juvenil en un plazo de 48 horas. La gestión de casos de protección infantil (CPCM) comprende identificar la preocupación, evaluarla, planificar, derivar al menor a servicios, hacer seguimiento y cerrar el caso cuando corresponda. Pueden participar un trabajador de protección infantil (CPW), un DSWO, personal sanitario o educativo, la policía y estructuras comunitarias, incluidos el hogar y la familia extensa del menor. La Unidad de Apoyo a Víctimas (VSU) de la Policía de Malaui, las estructuras de policía comunitaria, los servicios sanitarios, las oficinas de bienestar social y los tribunales pueden ayudar frente a la violencia o los conflictos familiares graves. Un Panel de Asesoramiento Familiar puede asesorar a las partes casadas, actuar ante información sobre abandono o maltrato y recibir información de cualquier persona. El asesoramiento no impide que alguien solicite manutención u otra protección judicial. Cuando hay violencia o peligro inmediato, la seguridad y las medidas de protección tienen prioridad sobre la reconciliación. La custodia se refiere al cuidado cotidiano y la toma de decisiones sobre un menor; el régimen de contacto se refiere a la comunicación de un progenitor u otro familiar con el menor. Puede solicitarlo un padre, un familiar u otra persona adecuada ante el Tribunal de Justicia Juvenil. El tribunal considera prioritaria la protección del bienestar del menor y puede tener en cuenta su opinión, edad, relación con la madre, relación entre hermanos, necesidades, riesgo de daño y capacidad de cada progenitor. El contacto puede ser periódico o estar sujeto a condiciones. El Tribunal de Justicia Juvenil es un tribunal inferior independiente con jurisdicción original sobre asuntos de menores, mientras que la División de Familia y Sucesiones se ocupa de asuntos familiares y de herencias de personas fallecidas, incluidos divorcio, manutención, adopción, herencia y sucesión. La manutención es el apoyo económico a un cónyuge o menor. Los padres y tutores tienen la obligación conjunta y solidaria de proporcionarla, y puede solicitarla el menor, un padre, tutor, familiar, DSWO, agente de policía, docente, profesional sanitario u otra persona adecuada. El tribunal puede considerar los ingresos, el patrimonio, la capacidad para obtener ingresos, otros menores y el costo de vida local; puede ordenar pagos periódicos, una asignación o una suma para educación. Se puede ordenar al empleador que retenga ingresos; por lo general, la ejecución comienza tras un plazo de 30 días. No proporcionar alimentos, ropa, atención sanitaria, educación básica o alojamiento razonable puede generar responsabilidad penal además de una reclamación de manutención. Un tribunal puede conceder la separación judicial o el divorcio cuando el matrimonio se haya roto irreparablemente. En general, la ley exige asesoramiento matrimonial antes de emitir un decreto nisi. El tribunal puede resolver cuestiones de custodia, manutención, alojamiento, bienes matrimoniales y continuidad de la relación entre padres e hijos, teniendo en cuenta el riesgo de violencia, el bienestar del menor y los costos razonables. La separación judicial pone fin a las obligaciones de convivencia conyugal, pero el matrimonio continúa. Por lo general, los procedimientos de divorcio y separación utilizan Malaui como domicilio pertinente para determinar la jurisdicción. La adopción se rige por la Ley de Adopción de Menores y la decide el Tribunal Superior, un magistrado residente o un magistrado de primera categoría cuando la ley lo permite. Por lo general, quien solicita la adopción debe tener al menos 25 años y ser al menos 21 años mayor que el menor; tanto la persona solicitante como el menor deben residir en Malaui. El tribunal puede eximir de los consentimientos exigidos. Tiene en cuenta el bienestar y la opinión del menor; no se permiten pagos o recompensas salvo que el tribunal los autorice. Una resolución provisional puede durar hasta dos años. La adopción definitiva transfiere a la persona adoptante la custodia y las obligaciones de manutención y pone fin a las obligaciones anteriores; la NRB solo modifica el registro mediante resolución judicial. Tras un fallecimiento, la Ley de Sucesiones de Personas Fallecidas (Testamentos, Herencia y Protección) se aplica a los testamentos y a las sucesiones intestadas, es decir, las que no tienen testamento válido. Para estos efectos, el término hijo incluye a todo menor independientemente de su filiación, a un menor adoptado y a un nonato. La familia inmediata incluye al cónyuge y los hijos, mientras que una persona dependiente puede incluir a un progenitor mantenido o a un menor que recibe educación. La homologación de un testamento o las Cartas de Administración autorizan la gestión de la sucesión. El Administrador General puede administrar sucesiones y fideicomisos y designar comisionados de distrito como agentes. La División de Familia y Sucesiones y otros tribunales se ocupan de asuntos sucesorios; los familiares y las autoridades tradicionales no asignan por su cuenta los bienes de una persona fallecida.
Familia en Malaui
La vida familiar en Malaui está protegida por la Constitución y regulada mediante sistemas legales, consuetudinarios y religiosos. El matrimonio puede ser civil, consuetudinario o religioso, o reconocerse por reputación y convivencia permanente tras una resolución de un tribunal competente. Los padres y tutores comparten la obligación de proporcionar cuidado, protección, alimentos, alojamiento, atención sanitaria y educación, mientras que los organismos públicos se ocupan del registro de nacimientos, la protección infantil, la manutención, la separación, la adopción y la herencia. La vía práctica depende de si se trata de apoyo familiar informal, una situación registrada o un derecho exigible ante un tribunal.
Consejo
Empieza por decidir si necesitas apoyo familiar, pruebas legales, protección inmediata o una orden judicial exigible. El apoyo comunitario, consuetudinario y religioso puede resolver necesidades cotidianas, pero el registro y los documentos judiciales son importantes cuando más adelante puedan disputarse la identidad, la manutención, la custodia, la adopción, la separación o la herencia. Conserva los registros desde el principio y confirma las tarifas, los plazos y las reglas de edad vigentes con la oficina responsable cuando el caso sea delicado.

