El Ministerio de Salud y la Institución de Atención Primaria de Salud supervisan los servicios públicos, mientras que el Centro Nacional para el Control de Enfermedades apoya la vigilancia epidemiológica. Los CAPS públicos suelen ser el primer recurso para problemas que no son urgentes, vacunas de rutina, controles de salud, pruebas sencillas, tratamientos, orientación sanitaria y atención maternoinfantil. Un CAPS puede derivar al paciente a un hospital o centro especializado, pero la distancia, la seguridad, el personal, las camas disponibles, las existencias de medicamentos y las tarifas pueden dificultar las derivaciones en la práctica. Confirma el horario, los servicios disponibles y las existencias de medicamentos antes de hacer un viaje largo, sobre todo en el sur, el este o zonas remotas. Ante una enfermedad o lesión potencialmente mortal, acude al servicio de urgencias del hospital público más cercano o llama al Centro de Medicina de Urgencias y Apoyo al 1412. También se publican los números de ambulancia 191, 0921910191 y 0931911191. La cobertura y los tiempos de respuesta varían según la zona, y no se ha verificado un estándar nacional fiable de tiempo de respuesta. Una persona de confianza puede ayudar con la comunicación, el transporte y los trámites durante una derivación o una emergencia. La prevención sigue siendo una necesidad sanitaria importante. El calendario nacional de vacunación de Libia se aplica a través de servicios locales, pero hay que confirmar en cada lugar los horarios, las existencias de vacunas y los registros. En 2024, la vigilancia registró 860 casos sospechosos de sarampión o rubéola, incluidos 207 casos confirmados de sarampión y 60 de rubéola. Se notificaron brotes en lugares como Tobruk, Albayda, Sabha y Bengasi. La poliomielitis está eliminada desde 1991, pero persisten los riesgos de importación y de circulación del poliovirus derivado de la vacuna de tipo 2. Las deficiencias de agua, saneamiento y del sistema de salud también aumentan el riesgo de cólera y diarrea acuosa aguda, sobre todo durante los desplazamientos de población. Las enfermedades crónicas requieren planificación anticipada. Desde 2009, las principales causas de muerte notificadas han sido la cardiopatía isquémica y los accidentes cerebrovasculares; la diabetes y la hipertensión arterial también son cada vez más importantes. Se han documentado escasez de antibióticos, insulina y medicamentos para la presión arterial. Conserva los historiales médicos, las recetas y una lista de medicamentos; comprueba que haya existencias para la renovación de la receta antes de viajar y organiza el seguimiento mediante el CAPS o el hospital de referencia indicados en el plan de alta. No se ha verificado que exista un sistema nacional completo de historiales médicos, existencias de medicamentos y necesidades de los centros. La atención materna y neonatal está disponible mediante proveedores públicos y privados, pero puede ser difícil acceder a servicios obstétricos de urgencia, especialmente en el sur y para las personas migrantes, por falta de personal y medicamentos, la distancia y obstáculos prácticos o legales. Los datos disponibles indican que el 66 % de los embarazos incluye al menos cuatro consultas prenatales y que personal cualificado atiende el 100 % de los partos. No había datos nacionales disponibles sobre un control posnatal durante los dos días posteriores al parto. La atención de salud mental se está desarrollando en el marco de la Estrategia Nacional de Salud Mental 2024–2030, respaldada formalmente por el Ministerio de Salud en enero de 2025. Los centros psiquiátricos, los CAPS y los equipos humanitarios ofrecen cierto apoyo, pero siguen siendo limitados los centros, el personal cualificado, los medicamentos, la asequibilidad y el seguimiento a largo plazo, sobre todo en el sur. Por lo general, la ciudadanía, las personas desplazadas internas, las refugiadas, las solicitantes de asilo y las migrantes pueden utilizar los servicios nacionales de salud; sin embargo, el acceso es desigual y se han denunciado discriminación y estigma. Los servicios de los CAPS públicos suelen ser gratuitos para las personas refugiadas y solicitantes de asilo, mientras que la atención secundaria y terciaria pública suele tener un coste. Los datos actuales sobre tarifas para la ciudadanía no están suficientemente verificados. La atención privada y la rehabilitación suelen ser más costosas, y la calidad varía según la región. La línea Tawasul del ACNUR, 1504, puede orientar sobre el acceso para personas refugiadas y migrantes, pero no es un servicio médico habitual. Las derivaciones del ACNUR y sus socios, los equipos móviles y los servicios fijos no cubren todas las localidades; además, el acceso puede estar restringido en centros de detención o lugares de desembarco. Evaluaciones recientes de centros revelaron que el 8 % de los que atienden zonas afectadas por la presencia de personas refugiadas no funcionaba y que el 84 % solo funcionaba parcialmente. En las zonas del este afectadas por la tormenta Daniel, el 84 % funcionaba parcialmente o no funcionaba. Las cifras nacionales combinan datos de distintos años, y deben comprobarse las diferencias regionales antes de basarse en un promedio nacional. La Encuesta de Indicadores Múltiples por Conglomerados de 2024–2025 abarcó 17 880 hogares, con una tasa de respuesta del 99 %, y aporta indicadores representativos a escala nacional para las 22 regiones de Libia.
Salud en Libia
Libia cuenta con un sistema nacional de salud formal, pero los servicios y la capacidad de los centros varían mucho según la región. Los centros públicos de atención primaria de salud (CAPS) atienden las primeras consultas, la vacunación, los cribados, los diagnósticos y tratamientos básicos; los hospitales y las clínicas privadas ofrecen atención adicional. El acceso a urgencias, los medicamentos para enfermedades crónicas, la atención materna, el apoyo a la salud mental y el seguimiento dependen de la ubicación, la seguridad, el funcionamiento del centro, las tarifas y la disponibilidad de personal y suministros.
Consejo
Para la atención que no sea urgente, acude a un centro público de atención primaria de salud; ante un problema potencialmente mortal, usa el servicio de urgencias de un hospital o llama a un contacto de emergencia. El plan más seguro en Libia combina la confirmación local antes de viajar, información médica por escrito, tiempo suficiente para las derivaciones y una alternativa para conseguir medicamentos o seguimiento. No des por sentado que los servicios, las tarifas o los suministros son iguales en todas las regiones.

