Entre los principales conflictos de conservación figuran la deforestación, la conversión de bosques en pastizales, la expansión agrícola, la tala ilegal, la ocupación ilegal, el tráfico de fauna silvestre, la caza furtiva, la prospección de oro, los proyectos de carreteras e hidroeléctricas, la pesca insostenible y la contaminación costera. La sensibilidad es especialmente alta en Río Plátano y la Mosquitia, el cinturón marino y costero del Caribe y las zonas de bosque seco y del Pacífico. Las evaluaciones de la UNESCO señalan la necesidad de hacer cumplir sistemáticamente las normas, aclarar los regímenes de tenencia y acceso, delimitar zonas, promover un desarrollo integrado, establecer comanejo y compartir la toma de decisiones. Las comunidades, los pueblos indígenas y afrohondureños, las municipalidades, las ONG y los actores privados pueden participar mediante acuerdos de comanejo y otros convenios. La participación no crea por sí sola acceso irrestricto a los recursos: siguen aplicándose los decretos, la zonificación, los planes, los permisos, las cuotas y las vedas. Se deben evitar los incendios, la extracción ilegal y la deforestación, y denunciar estos hechos en las oficinas regionales del ICF, mediante las alertas SIGMOF y a través de los canales municipales o comunitarios pertinentes.
Naturaleza en Honduras
La naturaleza de Honduras incluye selvas tropicales, bosques nublados y secos, manglares, humedales, arrecifes de coral, praderas marinas, ríos y sabanas, junto con las especies y los procesos naturales que los conectan. El SINAPH, sistema nacional de áreas protegidas de Honduras, comprende 93 áreas en 17 categorías de manejo y abarca unos 5.11 millones de hectáreas terrestres y marinas; las áreas terrestres protegidas representan cerca del 28% del país. El ICF, la SERNA y sus colaboradores locales y comunitarios regulan la protección, el uso sostenible, la investigación y el acceso público mediante planes y permisos específicos para cada área. Los incendios, las sequías, las tormentas, las inundaciones, los deslizamientos, los cambios en las costas, la pérdida de hábitat, la extracción ilegal y la contaminación afectan el uso de estos lugares.
Consejo
Primero elige el lugar y la actividad; luego verifica el plan de manejo aplicable, las condiciones de acceso, el proveedor y los permisos, en vez de basarte solo en la designación de área protegida. Puede ser posible realizar actividades recreativas, pero el aprovechamiento forestal, la manipulación de fauna silvestre, la investigación y la recolección de recursos requieren controles más estrictos y pueden rechazarse, suspenderse o limitarse por la zonificación, las cuotas o las vedas. Incluye en el plan los riesgos de incendios, tormentas, inundaciones, deslizamientos y condiciones costeras, sobre todo durante el período de incendios forestales de febrero a mayo.

