Seguridad en Corea del Norte

La seguridad en Corea del Norte implica peligros naturales como inundaciones, sequías y tifones, además de riesgos relacionados con la delincuencia, la aplicación de las normas estatales y las restricciones de movimiento. La protección y la asistencia dependen en gran medida de las autoridades locales, la infraestructura, la aprobación gubernamental y los suministros disponibles. La detención y los delitos relacionados con las comunicaciones y las fronteras pueden tener consecuencias más graves que los hurtos comunes.

Consejo

Trata la seguridad en Corea del Norte como dos problemas de planificación relacionados: sobrevivir a una emergencia natural y evitar acciones que puedan desencadenar consecuencias oficiales graves. Da prioridad a las instrucciones locales fiables, al acceso realista a suministros y asistencia, y a las comprobaciones explícitas sobre actividades relacionadas con el movimiento, las comunicaciones, los medios de comunicación, la fotografía, la religión y las fronteras.

Desastres

Corea del Norte afronta sobre todo inundaciones, crecidas repentinas, sequías y tifones; también existen riesgos de deslizamientos de tierra, marejadas ciclónicas, intrusión salina y calor. La gestión de desastres combina autoridades estatales, comités populares locales, granjas cooperativas, la Cruz Roja y organizaciones humanitarias internacionales. El acceso a alertas, evacuación y asistencia depende en gran medida de las autoridades locales, las infraestructuras, la aprobación gubernamental y los suministros disponibles.

Delincuencia

Es difícil medir la delincuencia en Corea del Norte porque el país no publica estadísticas nacionales fiables sobre delitos y la información independiente es muy limitada. Entre los principales riesgos para la seguridad figuran la detención estatal, los delitos relacionados con las fronteras y las comunicaciones, la trata de personas, la ciberdelincuencia y la aplicación estricta de las normas sobre desplazamientos, medios de comunicación, fotografía y religión. Para los visitantes extranjeros, por lo general es más importante evitar la detención y contar con un plan de emergencia consular que preocuparse por los robos comunes.