Las variedades regionales del coreano, incluidas el habla de Hamgyŏng y P'yŏngan, siguen siendo principalmente informales y locales. Las escuelas, oficinas públicas, medios y otras instituciones emplean la norma basada en Pyongyang, no el habla regional; además, la ley lingüística de 2023 desaconseja expresamente los dialectos, la jerga y la entonación no estándar. Desde la década de 1960, la política lingüística ha promovido el vocabulario coreano nativo y restringido los préstamos extranjeros no aprobados, los restos del japonés y los términos sino-coreanos difíciles. Se espera que los documentos formales, letreros públicos, listas de precios, menús, anuncios, terminología académica y mensajes electrónicos se ajusten a la norma. La nueva terminología de revistas, trabajos académicos, obras de referencia y marcas está sujeta a revisión y registro lingüísticos. Las autoridades lingüísticas vinculadas al Gabinete, el Instituto de Lingüística de la Academia de Ciencias Sociales, las instituciones educativas y los organismos editoriales y de radiodifusión, junto con los comités populares locales, órganos jurídicos y de seguridad social, comparten la responsabilidad de establecer, enseñar, difundir o supervisar la norma. El coreano es el idioma predeterminado de los periódicos, la radiodifusión, las publicaciones y la información estatal nacionales. Existen ediciones en idiomas extranjeros para públicos externos; el inglés, el chino, el ruso y otros idiomas pueden usarse en instituciones especializadas y actividades diplomáticas. El inglés figura en el currículo estándar; un resumen disponible del Gobierno surcoreano de 2025 indicó que no había una asignatura separada de segundo idioma extranjero. La información actual sobre el dominio de idiomas extranjeros y el acceso varía según la institución y no puede medirse de manera fiable en este entorno informativo cerrado. La Constitución protege y desarrolla el idioma coreano. La política lingüística también relaciona la elección de vocabulario y la expresión pública con la identidad nacional, los objetivos culturales socialistas y la resistencia a influencias externas. La ley de 2023 prohíbe el habla, la escritura, la tipografía, las emisiones y los contenidos electrónicos relacionados al estilo surcoreano, y contempla supervisión, denuncias e inspección de dispositivos. Un texto legal reproducido indica al menos seis años de trabajo correccional por hablar o escribir en el estilo prohibido, al menos diez años por difundirlo y penas más severas en casos graves, incluida la cadena perpetua o la muerte. También indica multas institucionales de 1.000.000 a 1.500.000 wones, multas ciudadanas de 100.000 a 150.000 wones y al menos tres meses de educación laboral por infracciones reiteradas. En 2024, las Naciones Unidas señalaron que el texto completo de la ley de 2023 no estaba disponible en un sitio web norcoreano de acceso oficial; por tanto, no es posible confirmar de manera independiente su redacción consolidada vigente ni las estadísticas de aplicación. Los tribunales trabajan en coreano, aunque se informa de que los extranjeros pueden utilizar su propio idioma en los tribunales. No hay pruebas de que un idioma de una minoría étnica se use en la administración pública o la escolarización; el chino, el ruso y el inglés funcionan como idiomas extranjeros, no como idiomas cooficiales. No se ha identificado una tarifa habitual fiable para servicios lingüísticos. El idioma de signos coreano está reconocido formalmente para personas con discapacidad auditiva y se informa de vías para solicitar intérpretes en educación, empleo, prensa, investigaciones y juicios. En la normalización terminológica participan autoridades educativas, organizaciones de personas con discapacidad y sordas, asociaciones de intérpretes y un órgano de deliberación sobre el idioma de signos. La cobertura y aplicación varían y no pueden medirse de forma independiente en todo el país. Las reclamaciones públicas y la participación institucional se canalizan en coreano. La ciudadanía, los progenitores, las escuelas, las instituciones y las organizaciones de medios tienen el deber de seguir y supervisar el uso lingüístico, lo que vincula la conformidad lingüística con el acceso a la información y a la expresión pública. Los hablantes nativos de coreano acceden normalmente al sistema dominante; el apoyo en idiomas extranjeros es principalmente especializado o controlado, y no hay pruebas de una vía pública de servicios en idiomas de minorías étnicas.
Idioma en Corea del Norte
El idioma público de Corea del Norte es el coreano, llamado localmente 조선어 o 조선말. La norma definida por el Estado es 문화어, cada vez más denominada 평양문화어. Regula el vocabulario, la gramática, la pronunciación, la ortografía y la separación de palabras en escuelas, administración, medios e instituciones públicas. El alfabeto habitual es el hangeul, llamado 조선글; los hanja casi han desaparecido de la escritura cotidiana.
Consejo
Use 평양문화어, la norma de Pyongyang, como opción predeterminada en comunicaciones formales con escuelas, autoridades, medios e instituciones públicas de Corea del Norte. El habla regional puede encajar en conversaciones locales informales, pero el uso de idiomas extranjeros y las expresiones al estilo surcoreano requieren especial cautela, pues el acceso y las consecuencias legales varían. Cuando sea necesario para facilitar el acceso de una persona con discapacidad auditiva, solicite el idioma de signos coreano y apoyo de interpretación con tiempo adicional, ya que la aplicación es incierta.

