En Burundi no existe una única institución nacional de citas o de unión de pareja. Las uniones consensuales están documentadas social y estadísticamente, pero no debe suponerse que sus efectos jurídicos sean iguales a los del matrimonio civil. Las citas y el asesoramiento de parejas son principalmente informales. La investigación nacional disponible no establece un sistema formal de citas mediante aplicaciones ni una vía estandarizada de asesoramiento para parejas. El matrimonio civil se celebra a través de la comuna (commune) y del funcionario del estado civil (officier de l'état civil). La edad mínima habitual es de 21 años para el hombre y 18 años para la mujer, con posible dispensa del gobernador provincial por motivos graves. Una persona menor de edad necesita el consentimiento de sus padres; el desacuerdo puede dar lugar a un consejo de familia (conseil de famille). El período de reflexión puede durar hasta seis meses, y la publicación de los avisos matrimoniales sigue siendo válida hasta un año. El procedimiento puede requerir la comparecencia personal, un extracto de nacimiento o un acta de notoriedad (acte de notoriété), así como documentos adicionales sobre el consentimiento parental, las decisiones del consejo familiar, la oposición, el fallecimiento o el divorcio, cuando corresponda. Una persona extranjera debe cumplir los requisitos de la legislación nacional aplicable; las orientaciones del ACNUR indican que se utilizan un extracto de nacimiento y un documento de identidad, mientras que para las personas refugiadas puede bastar un documento de identidad de refugiado. El matrimonio civil crea deberes expresos de vida en común y cohabitación, fidelidad, apoyo y asistencia mutuos. El código de familia también asigna a ambos cónyuges deberes conjuntos respecto de sus hijos hasta que estos puedan mantenerse por sí mismos e identifica una residencia matrimonial común; su redacción denomina al marido cabeza de la comunidad matrimonial. La obligación de manutención de los cónyuges se gestiona ante el tribunal de residencia (tribunal de résidence). Un libro de familia (livret de famille) sirve como registro familiar formal. El código no permite contraer un nuevo matrimonio antes de que el anterior haya sido anulado o disuelto, aunque los datos de encuestas siguen registrando uniones polígamas. En la EDSB-III de 2016–17, el 7% de las mujeres y el 2% de los hombres declararon estar en una unión polígama; son cifras de encuesta, no una estimación actual de prevalencia. La misma encuesta registró una edad mediana de la primera unión de 20.3 años para las mujeres y 24.1 años para los hombres. Indicó una unión antes de los 18 años para el 24% de las mujeres y el 3% de los hombres. Una encuesta de 2010 registró la situación de unión actual del 57.7% de las mujeres y del 54.7% de los hombres, incluidas uniones consensuales del 17.7% de las mujeres y del 13.9% de los hombres. Estas cifras fechadas describen poblaciones encuestadas y no deben interpretarse como tasas nacionales actuales. La intimidad puede incluir servicios de planificación familiar, atención de salud sexual y reproductiva, y pruebas o tratamiento de infecciones de transmisión sexual y VIH. El acceso, las existencias y el costo dependen del centro y de la región. El UNFPA informó en 2024 que el 77.2% de los centros de salud disponían de existencias constantes de anticonceptivos, y los contenidos sobre salud sexual y reproductiva de adolescentes están incluidos en el currículo de grado 9. La violencia dentro de una relación romántica requiere una respuesta de protección y de salud. Un indicador de 2018 registró violencia de pareja íntima contra el 27.9% de las mujeres y niñas de 15–49 años que habían tenido pareja. Una encuesta gubernamental de 2017 registró violencia física durante la vida para el 36% de las mujeres de 15–49 años; en el 57% de esos casos se identificó al marido o a la pareja íntima, y la encuesta registró violencia sexual para el 23%. Estas cifras son indicadores correspondientes a períodos concretos. La ley de Burundi de 2016 sobre la prevención y el castigo de la violencia de género proporciona el marco de protección. La atención sanitaria, la atención relacionada con las ITS, el VIH y el embarazo, el apoyo psicosocial y los servicios policiales y judiciales pueden formar parte de la respuesta, incluidas las derivaciones a través de centros integrados y de los Centros Humura (Centres Humura). La evidencia disponible no establece un costo nacional único ni un plazo de tramitación único. La ruptura de una unión no matrimonial no tiene un procedimiento formal de divorcio documentado por separado. Puede haber mediación familiar o comunitaria, pero su efecto jurídico depende de las circunstancias. Para un matrimonio civil, el código enumera el adulterio, los excesos, los abusos y las injurias graves entre las causas de divorcio. Una reunión de conciliación con los cónyuges y los consejos familiares precede al procedimiento ante el tribunal de la residencia del domicilio matrimonial, y el juez intenta la reconciliación en una primera audiencia privada. El cambio de estado civil surte efecto mediante la sentencia judicial y su transcripción en el registro civil, mientras que la duración y las tasas no pueden indicarse de forma fiable.
Relación romántica en Burundi
Las relaciones románticas en Burundi pueden seguir siendo consensuales e informales o convertirse en un matrimonio civil. El matrimonio civil es la opción formal de unión, mientras que no se ha establecido otra unión registrada por el Estado con el mismo efecto jurídico. Las relaciones también implican decisiones sobre consentimiento, intimidad, anticoncepción, salud, vida en común, protección frente a la violencia y separación.
Consejo
En Burundi, trate una unión consensual y un matrimonio civil como opciones diferentes; no suponga que vivir juntos crea los mismos derechos o deberes documentados que el matrimonio. Si importan la prueba formal, la manutención conyugal, los registros familiares o un divorcio posterior, aclare el proceso de matrimonio civil antes de basarse en el estado de la relación. Considere el consentimiento, la salud sexual y la protección frente a la violencia como preocupaciones prácticas inmediatas, no como asuntos que deban posponerse.

