El riesgo de desastres en Brasil varía según el clima, el terreno, la forma en que se distribuyen los asentamientos y la estación del año. Las colinas costeras, las zonas ribereñas, las regiones interiores secas y las grandes ciudades no afrontan los mismos peligros. Las lluvias intensas pueden provocar alagamentos (inundaciones localizadas en las calles) y enchentes o inundações (crecidas o desbordamientos de agua). El agua puede volverse peligrosa rápidamente, ocultar desagües abiertos, transportar contaminantes y bloquear el transporte. Los deslizamientos de tierra se llaman deslizamentos. Son especialmente peligrosos en laderas empinadas o inestables después de lluvias prolongadas. Las grietas nuevas, las paredes o los árboles inclinados, los movimientos inusuales del suelo y el agua lodosa que brota del terreno pueden ser señales de alerta. Los períodos secos pueden causar sequías, escasez de agua, humo e incendios de vegetación llamados queimadas o incêndios florestais. El humo puede desplazarse lejos del fuego y ser especialmente perjudicial para los niños, las personas mayores y quienes tienen afecciones respiratorias. Las tormentas fuertes pueden traer rayos, vientos dañinos, granizo, cortes de electricidad o caída de árboles. Las zonas costeras también pueden sufrir mar agitado y oleaje peligroso. Los terremotos y los grandes peligros volcánicos no son elementos centrales de la planificación habitual ante desastres en Brasil. La Defesa Civil (organismo de protección civil) coordina la prevención, las alertas, la respuesta local, los refugios y el apoyo para la recuperación. El Corpo de Bombeiros (cuerpo de bomberos) realiza muchos rescates, mientras que los servicios de salud, la policía, las empresas de servicios públicos y los equipos municipales se encargan de sus respectivas responsabilidades. Las alertas pueden difundirse mediante avisos oficiales, autoridades locales, medios de comunicación, sirenas, líderes comunitarios o instrucciones en el lugar. La gente debe confirmar que un mensaje se refiere a su municipio o barrio y actuar antes de que las rutas dejen de ser seguras. Una evacuación significa salir con antelación por una ruta más segura, no esperar a ver el desastre directamente. Nadie debe entrar en agua de inundación en movimiento, cruzar una zona bloqueada ni regresar a un edificio evacuado hasta que las autoridades indiquen que es seguro. La recuperación continúa después de que pase el peligro inmediato. El agua contaminada, el cableado dañado, las estructuras inestables, el humo, la interrupción del acceso a medicamentos y el estrés emocional pueden seguir siendo problemas graves.
Desastres en Brasil
Los desastres en Brasil suelen estar relacionados con lluvias intensas, inundaciones, deslizamientos de tierra, sequías, incendios forestales y tormentas severas. El principal organismo local de protección civil es la Defesa Civil (organismo de protección civil), que trabaja con los bomberos, los servicios de salud, los municipios y las comunidades. La preparación depende en gran medida de los riesgos que haya cerca de una vivienda o a lo largo de una ruta concreta.
Consejo
Identifica los principales peligros cerca de tu vivienda, escuela, lugar de trabajo y rutas habituales en Brasil. Prepárate para quedarte sin electricidad, agua potable, servicio telefónico o transporte habitual. Por lo general, es más fácil trasladarse pronto a un lugar seguro que esperar a que empeoren las condiciones y necesites un rescate.

