Benín tiene cinco grandes regiones naturales. El sur contiene una costa arenosa y llana, lagunas, paisajes de cocoteros, humedales y manglares. La zona central incluye una llanura suavemente ondulada a unos 200 a 400 metros, áreas cultivadas, sabana y restos de bosque. La cuenca de Kandi y la zona de Sota forman otra región natural, mientras que Atacora y el monte Aledjo albergan paisajes rocosos que alcanzan unos 658 metros. La llanura de Gourma se encuentra al norte. La sabana húmeda predomina en el país, aunque quedan restos de bosque primario en el sur y el centro. El clima y los procesos naturales varían según la región. El sur de Benín tiene un clima ecuatorial, con dos estaciones lluviosas y dos secas. En las zonas central y septentrional suele haber una estación lluviosa de aproximadamente junio a septiembre y una estación seca de noviembre a abril. Durante parte de la estación seca afectan al país los vientos harmattan y el aire seco. Las lluvias estacionales determinan el nivel de los ríos, las llanuras de inundación, los pastos, las condiciones agrícolas, el riesgo de incendios forestales y el acceso a algunas áreas protegidas. Entre los sistemas naturales importantes figuran las sabanas, los bosques secos, los bosques de galería junto a los ríos, las llanuras de inundación, los inselbergs, los lagos, las lagunas, los manglares y las aguas costeras. Estos sistemas proporcionan pescado, agua, alimentos, leña, madera, plantas medicinales, sal y otros productos forestales no madereros. También regulan el agua y las costas, almacenan carbono, sostienen la fauna y generan ingresos mediante la pesca, la ganadería, el turismo y otras actividades locales. La agricultura, el pastoreo y la trashumancia, la pesca, la producción de carbón y leña, la extracción de sal y el turismo dependen de los recursos naturales, aunque su compatibilidad varía según el lugar y la zonificación. El sistema de áreas protegidas de Benín está fragmentado; no está organizado como una única institución nacional. Incluye parques nacionales, bosques clasificados, bosques sagrados y comunitarios, paisajes terrestres y marinos protegidos, zonas de caza, reservas de biosfera y humedales Ramsar. Según el perfil gubernamental, el parque nacional de Pendjari abarca unas 275.000 hectáreas y el parque nacional W en Benín unas 502.000 hectáreas. Junto con zonas de Burkina Faso y Níger, forman el complejo W-Arly-Pendjari, un corredor ecológico transnacional y sitio del patrimonio natural de la UNESCO. La reserva de biosfera de Pendjari también está reconocida por la UNESCO y cubre unas 476.597 hectáreas. Benín cuenta con cuatro humedales Ramsar que cubren unas 2.587.342 hectáreas: el valle inferior del Couffo, la laguna costera, el canal de Aho y el lago Ahémé; el valle inferior del Ouémé, la laguna de Porto-Novo y el lago Nokoué; el complejo W; y la zona húmeda del río Pendjari. La conservación costera incluye también el área marina protegida de Donaten y Cotonú y el área marina protegida de Bouche du Roy y Grand-Popo. Estas zonas sostienen manglares, recursos pesqueros, tortugas marinas, el manatí africano, ballenas, delfines y otras especies costeras. Las áreas protegidas del norte albergan elefantes, búfalos, leones de África occidental, guepardos, leopardos, hipopótamos, tsessebes, alcélafos, kob de Buffon y antílopes acuáticos de Defassa. En el país se han registrado más de 460 especies de aves. El complejo WAP contiene una alta concentración de fauna amenazada. En 2024, un estudio de African Parks informó de unos 2.800 elefantes en Pendjari e indicó que la población había aumentado. El seguimiento de la fauna utiliza recuentos aéreos aproximadamente cada dos años, telemetría y estudios de especies y hábitats. El Ministerio de Vida y Transporte Sostenibles, la Dirección General de Aguas, Bosques y Caza, la Agencia Beninesa para el Medio Ambiente y CENAGREF comparten importantes responsabilidades de conservación. Los municipios y las comunidades ribereñas participan en la gestión local, mientras que organizaciones como African Parks gestionan Pendjari y W mediante acuerdos delegados. El acceso a un parque u otra área protegida se rige por sus normas, zonificación, plan de gestión y situación de seguridad vigente. Las actividades de guía, caza, captura, tenencia de animales y comercio relacionado con CITES requieren la licencia, el permiso o el certificado correspondiente. Por lo general, las reservas integrales excluyen la caza, la pesca, la silvicultura, la agricultura, el pastoreo, la minería, la construcción y otras actividades perturbadoras, salvo que exista una autorización específica de investigación o acceso. La proximidad de una comunidad a una zona no le concede automáticamente derechos de uso irrestricto de los recursos. Los costes para visitantes no son uniformes en Benín. La entrada a los parques, los servicios de guía, el alojamiento y otras tarifas dependen de la zona y del servicio; no existe una tarifa nacional única y fiable. Según la información disponible, Pendjari está abierto al turismo todo el año y a veces ofrece descuentos de agosto a octubre. Las lluvias fuertes de ese período pueden inundar las pistas y reducir el acceso, mientras que la inseguridad en la región WAP puede modificar las rutas, los servicios y la disponibilidad. El operador del parque o la autoridad local competente proporciona las condiciones de acceso vigentes. La naturaleza afronta presiones distintas en cada parte de Benín. En el norte hay sequía, mientras que las inundaciones estacionales o relacionadas con las lluvias afectan a otras regiones. La costa afronta erosión, subida del nivel del mar e intrusión salina; una evaluación del Banco Mundial estimó que alrededor del 65 % de la costa está afectada y que, en lugares expuestos, la erosión puede acercarse a cuatro metros por año. Los incendios forestales, la deforestación, la expansión agrícola, la degradación del suelo, la extracción de arena y roca, la contaminación por plásticos y otros contaminantes, el uso ilegal de recursos, las artes de pesca prohibidas, la sobrepesca y la pérdida de manglares también afectan a los ecosistemas. En la región WAP se producen conflictos cuando la fauna daña cultivos o ganado. También surgen tensiones en torno a la expansión agrícola, la trashumancia, la pesca, los productos madereros y forestales no madereros, las restricciones de conservación, el acceso a los parques y las medidas de seguridad. Entre las respuestas figuran la consulta local, la zonificación, los ingresos alternativos, la gestión comunitaria, la restauración, el seguimiento, las patrullas de guardaparques y la formación en derechos humanos. African Parks informa de acuerdos de compensación para las personas afectadas en los casos pertinentes. Las reclamaciones ambientales pueden presentarse ante la Agencia Beninesa para el Medio Ambiente, la dirección departamental competente o, en asuntos costeros, el organismo pertinente de protección costera; la agencia ambiental puede preservar el anonimato de quien reclama. Benín está ampliando la educación ambiental mediante clubes escolares, plantaciones en escuelas, embajadores forestales, viveros y actividades de reforestación. En 2024, un programa en el que participaron las Naciones Unidas, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y la Dirección General de Aguas, Bosques y Caza plantó 200 árboles e incluyó a 15 embajadores forestales de entre 10 y 15 años. En 2025, las autoridades educativas informaron de una integración más sistemática de la educación ambiental a través de clubes, docentes y estudiantes. Las observaciones con teléfonos inteligentes, incluidas las actividades de iNaturalist en torno a Pendjari, pueden complementar el seguimiento y la investigación formales. Las tendencias forestales reflejan tanto la presión continua como las actividades de restauración. La deforestación neta registrada bajó del 1,51 % en 2005-2015 al 1,13 % en 2015-2022, mientras que la degradación neta descendió del 1,64 % al 0,06 % en los mismos períodos comparativos. La reforestación alcanzó 13.135 hectáreas en 2023, frente a un objetivo nacional de 15.000 hectáreas anuales para 2021-2030. Estas cifras no eliminan los riesgos locales, porque la importancia de la conservación, el acceso a los recursos y la presión ambiental difiere notablemente entre la región WAP, los humedales y la costa del sur, y los paisajes forestales y de sabana del centro de Benín.
Naturaleza en Benín
Benín combina costa atlántica, lagunas, humedales, manglares, sabanas, bosques de galería, valles fluviales y paisajes montañosos. La naturaleza sustenta la agricultura, la pesca, la ganadería, los productos forestales, el turismo y los ingresos locales. Las áreas protegidas incluyen parques nacionales, humedales Ramsar, reservas de biosfera, bosques sagrados y clasificados, áreas marinas protegidas y zonas de caza regulada.
Consejo
Considere las actividades relacionadas con la naturaleza en Benín como decisiones específicas de cada lugar: el acceso, los permisos y las condiciones de seguridad dependen del área protegida, su zonificación y la situación local. Aclare quién es la autoridad responsable antes de comprometer dinero, equipo o tiempo de viaje. Elija métodos que protejan los medios de vida y los ecosistemas donde se solapan la fauna, la pesca, el pastoreo, la agricultura o el uso costero.

