Las Bahamas son un archipiélago situado en la zona de huracanes del Atlántico, por lo que los huracanes, las tormentas tropicales, los vientos fuertes, las marejadas ciclónicas y las inundaciones representan los riesgos recurrentes más elevados. Las islas bajas de roca caliza también afrontan erosión costera, aumento del nivel del mar, sequías, calor extremo, incendios forestales y, en algunas circunstancias, tsunamis. La exposición varía entre islas porque el suministro eléctrico, el agua, las telecomunicaciones, el transporte y la capacidad de respuesta ante emergencias no están distribuidos por igual. El huracán Dorian causó en 2019 67 muertes confirmadas, dejó 282 personas desaparecidas y produjo daños y pérdidas superiores a 3.400 millones de dólares estadounidenses. La Autoridad de Gestión del Riesgo de Desastres (Disaster Risk Management Authority) coordina la gestión nacional de desastres conforme a la Ley de Gestión del Riesgo de Desastres de 2022. El Plan Nacional de Emergencias por Desastres establece el marco nacional, mientras que el Plan de Emergencias por Desastres de las Islas de la Familia y los planes insulares lo adaptan a las condiciones locales. El primer ministro y el Gabinete pueden declarar una alerta de desastre tras consultar a la Autoridad y considerar el asesoramiento técnico del Departamento de Meteorología de las Bahamas. La declaración puede activar medidas y recursos de emergencia, pero las órdenes de evacuación se aplican al suceso y la zona afectados, no a todo el país. El Departamento de Meteorología de las Bahamas emite información meteorológica oficial. Una vigilancia de huracán significa que son posibles condiciones de huracán; un aviso de huracán significa que se esperan. Los vientos de tormenta tropical alcanzan de 55 a 74 millas por hora, mientras que los vientos de huracán superan las 74 millas por hora. El sistema nacional de alerta temprana utiliza los niveles Verde, Amarillo, Naranja y Rojo. Los plazos generales de anticipación son de unas 49 a 72 horas para Verde, 37 a 48 horas para Amarillo, 25 a 36 horas para Naranja y 6 a 24 horas para Rojo. Los niveles de alerta también tienen en cuenta peligros como marejadas ciclónicas de más de 3 a 6, 7 a 10, 11 a 14 o 15 a 20 pies; lluvias de inundación repentina de 3 a 6, 7 a 12, 13 a 18 o más de 19 pulgadas por hora; y estimaciones de llegada de tsunamis de 12 a 24, 7 a 12, 1 a 6 o menos de 1 hora. Las alertas de incendios forestales consideran el control del fuego y la amenaza para las comunidades. La preparación incluye tener agua, alimentos no perecederos, una linterna, pilas, un botiquín de primeros auxilios, medicamentos y documentos importantes para al menos 72 horas. El plan familiar debe contemplar la comunicación, el transporte, los medicamentos, los niños, las personas mayores, las personas con discapacidad y las mascotas o animales de servicio. Asegurar la vivienda, seguir las alertas oficiales y participar en simulacros reduce peligros evitables. Las autoridades planifican e inspeccionan los refugios cada año, normalmente entre febrero y abril. La selección de refugios tiene en cuenta las marejadas ciclónicas y la elevación respecto de zonas inundables, y se vincula al Código Nacional de Construcción y a la resistencia a vientos de categoría 5. La capacidad de los refugios, la atención médica y de seguridad, el agua, los generadores, el saneamiento y la admisión de animales de servicio pueden variar según la isla. Cuando se emite una alerta o una orden de evacuación, sigue las instrucciones locales correspondientes a la isla o al grupo de islas afectados y dirígete al refugio designado o al lugar de traslado dentro del plazo indicado. Los administradores de las Islas de la Familia y los centros de coordinación insular se encargan de la coordinación local, mientras que el Centro Nacional de Operaciones de Emergencia para Desastres gestiona los incidentes de mayor alcance. La Autoridad puede activar funciones de apoyo en emergencias que involucran a la Real Fuerza de Policía de las Bahamas, la Real Fuerza de Defensa de las Bahamas, los servicios de salud y transporte, obras públicas, salud ambiental, servicios públicos y otras organizaciones. La búsqueda y el rescate, la activación de refugios, la vigilancia de la salud pública, la evaluación de daños y el análisis de necesidades forman parte de la respuesta. No existe un registro general de evacuación disponible todo el año ni un único procedimiento nacional; los plazos y las medidas prácticas dependen del suceso, la isla y la capacidad disponible en los refugios. El Sistema Nacional de Asistencia de Emergencia coordina el apoyo para refugios, salud, agua, saneamiento e higiene, seguridad alimentaria, protección y logística. La Autoridad de Gestión del Riesgo de Desastres trabaja con los administradores de las Islas de la Familia, organizaciones no gubernamentales y empresas privadas. Primero se utilizan los recursos nacionales; puede solicitarse asistencia internacional cuando las necesidades evaluadas superan la capacidad nacional. El acceso a ayuda o traslado depende de la respuesta activada, los daños, las necesidades evaluadas y la capacidad de cada isla; no se ha identificado un derecho general a recibir dinero ni una tarifa fija de ayuda. La recuperación puede incluir evaluaciones iniciales de daños y necesidades, informes sobre necesidades humanitarias, distribución de ayuda, restablecimiento de servicios públicos, rehabilitación y reconstrucción resiliente. El análisis del riesgo de desastres, los mapas de peligros, el Código Nacional de Construcción, los refugios contra huracanes, la capacidad de purificación de agua en algunas Islas de la Familia, la planificación de continuidad y el Sistema Nacional de Información sobre Riesgos de Desastres contribuyen a reducir el riesgo. Las funciones que antes se asociaban a NEMA y a la Autoridad de Reconstrucción tras Desastres se fusionaron en la Autoridad de Gestión del Riesgo de Desastres, que opera con esta estructura desde 2024. La información y la formación oficiales suelen estar disponibles al público, mientras que los equipos de emergencia, el transporte, los seguros, las reparaciones y otros costes personales dependen de la situación.
Catástrofes en las Bahamas
Las catástrofes en las Bahamas incluyen huracanes y tormentas tropicales, marejadas ciclónicas, inundaciones, sequías y calor extremo, incendios forestales, tsunamis y erosión costera vinculada al aumento del nivel del mar. El sistema nacional combina preparación, alertas, evacuación, asistencia de emergencia, protección de infraestructuras y recuperación, con distintos riesgos y capacidades entre las islas. La Autoridad de Gestión del Riesgo de Desastres coordina esta labor conforme a la Ley de Gestión del Riesgo de Desastres de 2022 (Disaster Risk Management Act 2022) y al Plan Nacional de Emergencias por Desastres (National Disaster Emergency Plan).
Consejo
Considera la preparación para huracanes, marejadas ciclónicas e inundaciones como base para vivir y trabajar en las Bahamas; añade medidas frente a incendios forestales, sequías, calor extremo o tsunamis cuando sean pertinentes para tu isla y situación. Prepara un plan familiar específico para la isla, un kit para 72 horas y una opción clara de refugio o traslado antes de que llegue una alerta. No des por sentado que tendrás transporte, refugio, servicios públicos o ayuda disponibles en otra isla.

